sábado, 15 de septiembre de 2012

Capitulo 10


BIENVENIDO

        ¿Estás loca? – gritó Jhonny poniéndose de pie.
        ¡Que ni se te ocurra salir de aquí Krauss! – acotó Albert.
        ¿Por qué? – frunció el seño la pelirroja.
        ¿No te das cuenta que tienes como diez balas en tu cuerpo? – dijo irónico Lewis.

La chica guardó silencio y disimuladamente miró su hombro izquierdo con dolor, justo en esa zona tenía al menos dos tiros muy cerca el uno del otro. Jhonny se acercó a Phoenix y la tomó de su brazo con fuerza, él estaba enojado y la llevó hasta el cuarto en donde había estado este corto tiempo, la obligó a recostarse mientras Samantha aún permanecía allí asombrada con lo que veía. Albert la tomó de los hombros y la invitó a salir para que no presenciara lo que pasaría. Ella se negó.

El doctor apareció en la habitación junto a Thomas y Frederick, Jack y Bill se quedaron fuera para vigilar y no dejar pasar a nadie, ahora menos que nunca. El profesional de la medicina descubrió el torso de la chica y los ojos de todos fueron victimas de la piel dañada por las balas, también el doctor quitó sus pantalones ya que tenía una bala incrustada en su muslo derecho, no se explicaba como podía caminar.

        Lindo cuerpo – dijo Thomas sonriendo.
        Cállate – lo miró enojado Jhonny.
        Tranquilo niño bonito – se burló – ¿Me vas a decir que es mentira?

Guardó silencio apretando sus labios y volvió a mirar a Phoenix que estaba siendo sedada para comenzar la extracción de las doce balas. No demostraba miedo a lo que sentía ni veía, pero si dolor.

Del brazo de Frederick permanecía la psicóloga Blair temiendo a lo que pudiera pasar, aún sabía que le quedaban por ver muchas cosas en lo que respecta a ASO y sobre todo a Krauss; Albert estaba junto a esos dos mientras que Smirnov y Lewis estaban cerca del doctor por si algo comenzaba a complicarse…

Para mala suerte la anestesia no hizo mucho efecto en la chica, así que el dolor sería más notable. El doctor comenzó y los gritos se hicieron presente por parte de Phoenix cuando el bisturí fue presionado con delicadeza sobre el muslo derecho de ella. Con pinzas sacaron la primera bala que estaba adentrada casi en la mitad del músculo, luego con grueso hilo coció la herida y la desinfectó.

Así fue exactamente con las siguientes once balas, pero se vio más complicado el hombre en la zona del hombro izquierdo en donde tres balas impactaron casi en la misma zona. Las venas de Krauss perturbaban a todos mientras ella reprimía su doloroso grito, parecía como si fueran a explotar; tan sólo podía aguantarse y apretar una almohada que le facilitaron. Tras casi una hora y media, el doctor acabó la labor y dejaron descansar a la chica que casi se desmaya por toda la sangre que perdió en el doloroso acto.

Los agentes prepararon las armas y los vehículos porque pronto se largarían de allí para volver a Rusia en un avión privado que vendría por ellos. El doctor no guardó su curiosidad y le preguntó a Lewis sobre qué pasaba con la chica, por alguna razón estaba tan herida y por otra muy extraña razón aún seguía viva.

Thomas no quiso dar explicaciones y tampoco le dio una idea clara sobre lo que le había ocurrido, solo le pagó una gran cantidad de dinero y agradeció su atención. El doctor se mostró calmado y se mantuvo al margen no preguntando más.

Cuando ya se hacía media noche, todo estaba listo pero Krauss aún no despertaba de su extraña siesta entonces Samantha entró nuevamente en ese cuarto y con cuidado intentó despertarla, Phoenix no quería levantarse y la mujer insistió en que debían irse. Thomas escuchó como discutían ambas y entró para ver si podía ayudar en algo, logrando así que la chica cediera luego de largo rato.

Partieron entonces a una zona franca en ambas camionetas, un terreno baldío y vacío estaba resaltando por un avión ruso e imponente que los llevaría de vuelta a ASO, embarcaron los vehículos y emprendieron vuelo en unos minutos.

Los agentes durmieron un poco, el vuelo no duraría más de una hora, descansaron lo que pudieron y prestaron atención a las órdenes que Klabin Bosch les daba. El hombre presente era uno de los superiores de ASO, una de las tantas ases bajo la manga que Xavier tenía. Y quería asegurarse que Krauss venía de vuelta en buenas manos, Bosch sabía más que nadie toda la historia de la chica y más aún el enrollo que tenía junto a Smirnov. Klabin era como su hermano mayor, a quien tanto detestaba.

        Cuando llegues a San Petesburgo tendrás malas noticias – dijo tan serio y malo como solía ser.
        ¿Por qué? – lo miró Jhonny.
        Hay alguien esperándote allá y al parecer no venía con buenas noticias…
        ¿Le pasó algo a Helen? – se extrañó y Phoenix lo miró con ira desde la distancia.
        No tiene que ver con ella – rió Klabin – Espera que lleguemos y verás.

Frunció el seño y no entendió nada de lo que quiso decir aquel sujeto, luego miró a Krauss y notó su disgusto cuando nombró a su esposa. No sabía que pensar.

Llegaron a tierras rusas y abandonaron el avión con cuidado y rapidez, Xavier citó a los agentes a su oficina, Jhonny, Frederick, Albert y Samantha entraron primero, donde Xavier pidió bitácora de todo lo que vieron e hicieron, cómo encontraron a la chica, la situación en que se vio desenvuelta la mini-batalla, todo.

Luego entraron Lewis y Krauss en donde recibieron una gran llamada de atención, Xavier los regañó como a niños pequeños. Ninguno quiso guardar silencio y cada vez la conversación se iba poniendo caliente.

        ¡No quiero que vuelvan a irse solos otra vez!
        Sé cuidarme sola – gritó Krauss.
        ¿Por eso casi mueres? – frunció el seño el viejo – ¿Cuándo vas a entender que siempre necesitarás apoyo? ¡Casi no puedes contar la historia dos veces Phoenix!
        Por eso yo la acompañé… – la defendió el inglés.
        ¡Tú te fuiste sin permiso! No me vengas a decir que fuiste a defenderla Lewis, porque ambos sabemos que eso no es cierto – volvió a gritar Xavier – Tendré que castigarlos a ambos, no me gusta que corran peligro, mucho menos mis mejores armas. Tienen que entender que son buenos, pero no invencibles…

Thomas estaba tranquilo porque sabía que un regaño como este le llegaría, pero Krauss estaba indignada porque nunca le habían llamado la atención de esta manera… ella siempre hacía un trabajo perfecto. Apretaba sus labios con fuerza mientras fruncía el seño mirando a Xavier, el anciano no quería escuchar sus explicaciones, solo agradecía el que estuviera viva. Nada más le importaba.

Luego de aquello, hizo entrar a Klabin para pedirle informe de todo y entregarle nuevas órdenes que debía llevar a cabo si o si, ya que el jefe estaba enojado y disgustado con todo lo que estaba sucediendo.

        ¿Trajiste a James?
        Si señor, esta esperando la orden para venir… ya he informado a Jhonny de la presencia de alguien que quiere charlar con él – sonrió Klabin.
        Me parece bien, necesito mantener a Smirnov alejado de Krauss por un buen tiempo… al menos hasta que las cosas se calmen. No sé lo que pasó entre ellos, pero gracias a eso y a la actitud de la chica casi la perdemos frente a Alice – se tocó el mentón preocupado.
        ¿Fue Alice…? – se asombró Klabin.
        Sí… no podemos dejar que Phoenix se acerque nuevamente a esa mujer o se va todo a la mierda ¿entiendes? Necesitamos tranquilizar a la chica y que deje de actuar tan precipitadamente.
        Haré lo mejor que pueda señor – asintió.
        Más te vale, no quiero que comiences a actuar extraño tú también – frunció el seño.

Klabin asintió una vez más y se retiró, cuando salió de la oficina vio como Lewis charlaba con la pelirroja en un tono de preocupación, mientras que a lo lejos Jhonny miraba a la chica con los ojos encogidos esperando para acercarse. Klabin sonrió.

Krauss estaba dispuesta a irse, Jhonny y Samantha la siguieron desde cerca. Se encontraron a las afueras del edificio de ASO y comenzaron a discutir. Phoenix seguían enfadada con el rubio mientras que él insistía que había una conversación pendiente para darle explicaciones que ella no quería escuchar. Samantha intentaba calmar a ambos pero era imposible, ellos estaban solo para escucharse el uno al otro.

Cuando todo parecía que iba a acabar peor, una voz trajo silencio entre los dos gritones. Un hombre alto, con buen cuerpo, de un cabello tan rubio como el de Jhonny y los mismos azules y profundos ojos, alzó la voz para saludar a ambos con una sonrisa cálida, pero que obviamente ocultaba otras intenciones. El traje que traía puesto lo hacía lucir aún más formal de lo que en verdad era.

El silencio que guardó Jhonny no era bueno, frunció el seño de inmediato y Phoenix no demostraba nada en su rostro, siquiera asombro, solo aprovechó aquella interrupción y salió de allí. Samantha quedó mirando al sujeto con la boca abierta como si fuera el hombre más maravilloso que hubiera conocido, luego se percató de la ida de la pelirroja y salió tras ella. Dejando así a ambos hombres solos mirándose entre sí.

Smirnov apretaba sus labios reteniendo las palabras que en ese momento quería gritarle, sus ojos se enfocaban abruptamente en la cara de aquel sujeto que había aparecido de la nada y que por el pasado que había tras ellos… solo podía odiarlo y detestar su presencia en este momento.

        ¿Qué haces aquí? – dijo casi gruñendo Jhonny.
        Pero que manera de recibirme hermanito… – sonrió el sujeto – ¿No vas a darme un abrazo?
        ¡Dime que haces aquí! – gritó enojado.
        Tranquilízate – su sonrisa no desaparecía – Hace mucho tiempo que no te veía, vine a hacerte una visita caritativa… Tu esposa es un amor ¿sabías? Ya puso un cuarto a mi disposición – rió.

Los hermanos Smirnov volvían a encontrarse tras mucho tiempo distantes, Jhonny lo odiaba porque básicamente James era un canalla que siempre se quería salir con la suya. Estuvo mucho tiempo involucrado en ASO, pero también estuvo encargándose de arruinarle la vida a su hermano menor, haciéndolo caer en estafas, trampas y varios problemitas… además de siempre querer tener el control sobre Jhonny.

No podía creer que lo tenía al frente luego de su larga desaparición y que más encima ya había conocido a Helen y que ésta le propuso quedarse en su casa, estaba desconcertado en lo absoluto. Así que prefirió seguir su camino a pie y dejar a James solo, caminó a casa con la cabeza hirviendo para luego discutir con su esposa sobre cómo pudo haber admitido a ese hombre en casa. Helen no conocía su pasado.

Eran las dos de la madrugada, James llegaba como si fuera su propia casa y se durmió en donde su cuñada le había indicado, Jhonny no toleraba aquello y no podía comenzar a discutir de la manera en que lo hace frente a su esposa. Se fue de allí al bar que frecuentaba con la pelirroja, fue atendido por aquel mesero que se interesó en la chica y que no había vuelto a ver desde entonces…

Por otro lado, en el departamento de Krauss, Samantha insistía en preguntar quién era el sujeto que había aparecido antes de que se marcharan, Phoenix no quería decirle nada porque en verdad a ella no le incumbía y Samantha no era quién para exigirle saberlo.

        Es un agente retirado – respondió para que se callara.
        ¿Cuál es su nombre? – sonreía Blair.
        James.
        ¿Por qué Jhonny lo miraba de esa manera? – encogió sus ojos.
        Son hermanos.
        ¿De verdad? – se asombró.
        Ya cállate y vete a dormir – Phoenix se enfadó.

Samantha se resignó y decidió obedecer, quedó con la idea de que tal vez volvería a verlo al día siguiente y así podría preguntar todas las cosas que ella quisiera. Se durmieron ambas, Samantha en el sofá porque Phoenix no quería compartir su cama con ella, seguía sintiendo que la psicóloga solo estaba estorbando allí.

Jhonny bebía y bebía en aquel bar mientras que por casualidad ingresó en el mismo Thomas, lo miró desde la puerta y éste sonrió, se acercó para sentarse en su mesa y pidió un whiskey. Ambos se miraron con rencor y comenzaron a charlar sobre lo que había pasado con una tensión extraña en cada palabra que salía de sus bocas.

        Quiero que te alejes de Phoenix – susurró Jhonny.
        ¿Por qué? – sonrió Thomas.
        Sólo hazlo.
        No lo haré, ella no quiere trabajar contigo… por eso está conmigo ¿te molesta?
        Claro que sí – frunció el seño – Sé que tus intenciones con ella no son buenas.
        ¿Acaso las tuyas lo son?
        Yo no quiero matarla…
        ¿Y quién te dijo que yo quería matarla? – rió con ganas – Se nota que ves muchas películas Smirnov.
        Entonces ¿qué pretendes estando con ella?
        Digamos… que nos estamos conociendo – sonrió irónico.
        Que ni se te ocurra involucrarte con ella Lewis…
        ¿O qué?

Jhonny apretó su vaso con fuerza y estaba dispuesto a lanzárselo en la cabeza al inglés, mientras que Lewis solo intentaba sacarle información a través de comentarios certeros.

Las miradas de ambos involucraban verdaderos sentimientos de recelo, odio y tal vez más allá de la envidia; Krauss había provocado en ambos una sensación extraña que los cautivaba hacía ella y que ahora estaba causando líos que no se sabe si acabarían una vez más en tragedia, como lo habían vivido a las afueras de St. John.

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