sábado, 22 de septiembre de 2012

Capitulo 11


LIBÉRATE

La mañana volvía a abrumar a todos los residentes del sur de San Petesburgo, la nieve caía con fuerza más aún esa mañana ya que un frente de peor tiempo se aproximaba… el clima estaba empeorando a medida que el invierno se suponía debía llegar a su fin.

En ASO, Xavier permanecía revisando los informes y dejando a cargo al señor Klabin ya que él saldría de viaje para arreglar unos asuntos fuera del país, tal vez también lejos del continente. Nadie sabía a donde iría el anciano. De todos modos dejaría a su mejor hombre a cargo y podría estar seguro que las cosas no se saldrían de control, al menos no de inmediato. Era jueves, Xavier regresaría el próximo viernes…

        Si las cosas se complican no dudes en tomar cartas en el asunto.
        Descuide, señor. Todo estará bien – sonrió Klabin.
        Confío en ti, Bosch – encogió sus ojos.

Asintió con plena seguridad de que todo estaría bien… más que mal tenía un gran poder de mando y nunca nada le había salido mal, pensaba que esta situación sería fácil; pero se equivocaba medio a medio.

Xavier abandonó ASO en la mañana de ese día, sin mucho equipaje visible desapareció en un taxi oscuro que vino por él hasta la puerta de la empresa. Mientras eso ocurría, Krauss y Blair ingresaban al edificio listas para lo que el día podía presentarles, se estaban acostumbrando a las cosas locas… bueno Krauss no, sino más bien la psicóloga que poco sabía de la vida de un asesino.

Klabin no perdió el tiempo y llamó a la pelirroja a la oficina para charlar sobre cosas que pasarían esta semana y que claramente le incumbirían a ella, ya que tenía un castigo encima y no podría salir del país. Entonces el hombre tomó la gran decisión de mantenerla en una misión de encubierta que estaba planeada para una de las nuevas integrantes en ASO, en otras palabras debía realizar una misión para principiantes.

Debía hacerse pasar por una modelo que quería emprender en el rubro para luego mezclarse con la alta etiqueta y asesinar al líder de una organización que se encargaba de sobreexplotar a trabajadores rusos de pocos recursos para costear los lujos que se necesitaban en su organización. En resumidas cuentas: un estadounidense explotador que debía ser eliminado.

Phoenix debía encargarse de cobrar justicia con sus propias manos, el problema es que dicha misión tenía una duración de aproximadamente dos semanas y debía seguir los requisitos al pie de la letra si no quería fallar. La misión en sí era bastante complicada, y sólo se le había asignado a una principiante porque era seguro que fallaría y acabaría muerta. Krauss podría realizarla tal vez en menos tiempo.

        ¿Cuándo comienzo?
        Hoy mismo, pero necesito que vayas con Lewis – la miró desde el escritorio de Xavier.
        ¿Con Lewis, por qué…? – se extrañó.
        Pues Xavier dijo que no querías trabajar con Smirnov, además el resto de tu equipo está ahora mismo en una misión cerca de Alemania… Lewis es el único que está cerca. Y si no mal recuerdo… fue con él con quién te fugaste a Irlanda ¿no? – sonrió insinuando algo.
        Es una decisión estúpida ¿lo sabes, no? – sonrió la chica.
        Lamentablemente el que decide eso soy yo… tú sólo debes obedecer, cabeza roja – sonrió ampliamente – Ve a preparar tus cosas. Los archivos están sobre tu escritorio.

Miró detenidamente a Klabin mientras expulsaba aire caliente por su boca un poco molesta, suspiró. Salió de la oficina luego de aquella charla y se encontró con Samantha que la esperaba ansiosa; tan solo la ignoró y siguió su camino hasta dicho archivo que efectivamente se encontraba en su cubículo. Lo leyó con atención y no podía creer que su castigo fuera tan terrible, no le gustó para nada todo lo que debía hacer para llegar a lo alto de la etiqueta y acabar con dicho hombre.

Samantha fue llamada a la misma oficina para que Klabin le diera nuevas órdenes. En la nueva misión que Krauss tendría ella debía mantenerse alejada para que las cosas no se salieran de control, sin embargo, tenían la suerte a favor… ya que el hombre al que debían asesinar estaba buscando una asistenta nueva que se encargara de dicha competencia de modelos emprendedoras, y aunque Samantha no perteneciera netamente a la sección de agentes en ASO, podría cumplir bien una función como intermediaria… ya que sabía como influir en la mente de las personas, más que mal era psicóloga.

Ella debía encargarse más que nada de que el sujeto se convenciera de que Phoenix era quién debía ganar el cupo para entrar a su exclusiva compañía de modelos de alta etiqueta. En ningún momento debía dar pistas de que ambas se conocían, solo tener contacto cuando se requiera. De lo contrario todo puede irse a la mismísima mierda. Samantha Blair accedió ansiosa, le agradaba la idea de participar en este tipo de cosas, y más que nada se lo tomaba como si fuera un juego. Jamás antes había hecho algo como esto, era su primer trabajo como espía. Todo marchaba espectacular, ya estaba todo organizado, solo faltaba darle las indicaciones al inglés que no aparecía incluso ya siendo cerca del medio día.

La psicóloga fue llevada al recinto en donde Charles Smith elegiría a su nueva representante, y cómo se les había informado a ASO, el hombre era un completo pervertido… así que tuvieron que preparar a Samantha de una forma provocativa y hacer lucir sus atributos lo más que fuera posible. Lo hicieron de una manera elegante, con un vestido negro corto, ajustado y con un gran escote en V que dejaba ver sus pechos en la zona central de una manera suculenta; la maquillaron con un color rojo vino en sus labios y arreglaron su cabello con perfectas ondas que la hacían ver espectacular, además de darle unas gafas para leer con un marco negro relativamente ancho que le dio una esencia de secretaria sensual. El hombre quedó maravillado y la eligió de entre otras nueve mujeres que se presentaron.

Ya tenían a la pieza de ayuda adentro. Faltaba la pieza fuerte y el refuerzo que se presentarían esa misma tarde en el salón principal del mismo establecimiento.

Samantha fue llevada al que sería su cuarto, debería vivir allí hasta que la competencia terminase, ya que Charles vivía cerca de la frontera de Rusia con el centro de Europa, cerca de Asia; y claramente para cuando él decidiera volver allí ya estaría muerto, y Samantha regresaría sin prisa a ASO.

Thomas había llegado tarde a la compañía por culpa de los tragos que había bebido la noche anterior con Jhonny en aquel bar. Pidió disculpas y se lo llevaron de inmediato a los nuevos departamentos que ocuparían junto a Phoenix, era un condominio cerca del lugar en el que se realizaría dicha competencia de modelaje. Un departamento que quedaba junto al otro, eran vecinos por obviedad y no vivirían juntos para que se mantuviera la privacidad de cada uno, aunque había una puerta que unía ambas residencias por el interior.

Un quipo se encargó de darle a Thomas la apariencia de un representante de modelos internacionales, con vestir muy peculiar pero sin irse a lo exagerado, con un traje negro, una camisa profundamente negra y una corbata roja profunda que hacía juego con el pañuelo ubicado en el bolsillo superior de la chaqueta del traje, además de que él por costumbre usaba gafas oscuras pequeñas, le venían bien en esta ocasión.

Otro equipo se encargó de preparar a Phoenix, un desafío no muy difícil ya que la chica en sí tenía aquella esencia de sensualidad que tanto atrae al público para encontrarla una mujer realmente interesante. Arreglaron su cabello dejando su rostro completamente descubierto, luciendo por primera vez esa belleza que tanto ocultaba, maquillaron solamente sus párpados con un denso delineador negro y alargaron sus pestañas, le dieron un poco de color a sus mejillas y el rojo pasión fundió color en sus labios tan sensuales. Le dieron un pantalón de traje ajustado, unos tacos que hacían lucir su empeine pálido como su piel, una blusa escotada que lucía la zona alta de sus pechos adornados por un collar de plata fina, además de llevar también una chaqueta del mismo material de los pantalones… ya no parecía la misma chica que trabajaba en ASO.

Cuando le dieron la señal de que ya era hora de presentarse en el recinto porque la competencia estaría por comenzar, ambos agentes se encontraron a la salida de sus departamentos por primera vez y Thomas quedó perplejo con la imagen que ahora representaba aquella chica tan mala que había conocido hace más de diez años; en verdad no podía creerlo.

Él sonrió para sí mismo halagándola como un buen caballero, a lo que ella solo sonrió agradeciendo sus palabras tan corteses. Ambos ya tenían claro lo que debían hacer, lo que debían decir y más que nada el rol que debían cumplir dentro de aquel lugar.

Subieron un taxi y se bajaron a tres cuadras de sus departamentos, ya que vivían cerca, solo tomaron ese vehículo para simular importancia y distancia. Una reverenda estupidez. Ingresaron al recinto y registraron sus datos como nuevos participantes.

        El nombre de usted, señor – sonrió el hombre.
        Jason Walker… venimos desde Escocia – sonrió Lewis.
        Pues bienvenido, ¿cuál es el nombre de la señorita? – miró a Krauss.
        Rose Jenner, escocesa también – volvió a sonreír mientras veía como escribía los nombres en la cartola.
        Perfecto señor, necesito edades de ambos e identificaciones, además de pasaportes.
        Descuide, no hay problema.

Thomas le entregó todo lo requerido mientras que Phoenix se encargaba de inspeccionar con la mirada todo su alrededor, se percató que había muchas chicas extranjeras y tal vez más guardias de los necesarios, era obvio que estaban ocultando algo.

Acabaron el registro y caminaron cerca de los asientos para estar un poco más apartados, el lugar era como un gimnasio de aquellos que hay en las secundarias, solo que no había marcas en el suelo ni tampoco aros de baloncesto. Todo estaba limpio y en perfecto estado, más que nada resaltaba la mesa de los jueces justo en el centro frente a una pequeña marca en donde seguro se pondrían las chicas para ser atacadas con preguntas.

Un hombre dio aviso que todo comenzaría en breve y pidió que las parejas pasaran al salón trasero para esperar su turno respectivo; Lewis y Krauss obedecieron en silencio, hablaban poco… estaban más preocupados de inspeccionar las debilidades de sus oponentes y vigilar en extraño comportamiento de todo el personal cuando los guardias no estaban presentes.

Llegó el turno de Phoenix para el número ocho, luego de una pareja de polacos que parecían albinos. Thomas se quedó parado junto a Samantha que estaba allí inspeccionando que todo anduviera bien cómo Charles le había pedido, debía hablar con Lewis sobre su “modelo” para rellenar unos datos. Phoenix se paró en la marca indicada y maravilló a las cuatro personas de enfrente con su colorado cabello, aquello jugaba a su favor.

Comenzaron las preguntas… Lewis y Blair permanecían atentos a cualquier cosa que pudiera salir mal. Phoenix se mostraba confiada, esa era su mejor arma, además de que tenía aquella percha de diva que no le costaba actuar, todo parecía ir bien.

        ¿A qué te dedicas Rose? – sonrió una mujer.
        Soy asesina… – sonrió ampliamente y el silencio terrorífico aterró a los presentes.
        ¿Qué…?
        Canto en un bar por las noches – siguió sonriendo como si no hubiera pasado nada.
        Te había entendido otra cosa – rió a carcajadas un hombre del jurado.

Thomas miró riendo a Krauss al mismo tiempo que ella lo miraba a él, sabía como arreglar las cosas aunque cometiera errores. Eso era maravilloso.

Unas cuantas preguntas más y siguieron las otras cuatro mujeres restantes, luego de eso se tomó el veredicto para elegir a las diez modelos que participarían en dicha competencia. Samantha no tuvo que influir mucho en la decisión del jurado para que eligieran a Phoenix como una de las clasificadas.

Perfecto. Todo el equipo estaba dentro, teníamos a la pieza fuerte (Phoenix), al refuerzo (Thomas) y a la ayuda (Samantha), con los tres involucrados todo marcharía bien, incluso tal vez dicha misión acabaría antes de lo esperado.

A las modelos les indicaron los horarios en los que debían presentarse al día siguiente para conocer a las autoridades que deberían respetar dentro del concurso, las reglas que deberán seguir y todo el plan, los representantes también debían estar allí. Después de eso, todos se marcharon a sus respectivas moradas para descansar y volver al día siguiente, en el trayecto a casa Thomas llamó a Klabin para dar bitácora de todo lo que había pasado y así poder irse a dormir sin problemas, el superior los felicitó y cortó la transmisión.

Subieron ambos a sus departamentos y se quedaron afuera de éstos para conversar un poco sobre lo que había pasado, rieron un poco y el frío se hizo presente… el silencio los acompañó también. Thomas guardó sus gafas en su bolsillo y se dedicó a apreciar el pálido rostro de Phoenix mientras podía tenerla al frente antes de que entrara en su departamento, la invitó a pasar amablemente… ella se negó sonriendo melancólica.

Hubo un momento en que no se dijeron absolutamente nada, era como si sus ojos se comunicaran, siendo que nunca había pasado algo como eso entre ellos. Pero el momento se dio y Lewis no resistió, se acercó rápidamente al rostro de la chica y con una mano acarició su mejilla para sujetarla mientras la besaba tan solo superficialmente. Parecía que el destino conspiraba en su contra, una fuerte brisa los interrumpió y dejó a Phoenix mirando extrañada a Lewis como pidiendo explicaciones de su acto tan osado, pero no dijo nada… solo agachó la mirada y entró en su departamento.

Thomas quedó como un tonto sonriendo de costado, se felicitó a sí mismo como si se hubiera ganado el gran premio y entró a su residencia para prepararse un café y luego irse a la cama agotado por el largo día.

Krauss permanecía al otro lado de la pared con una rara sensación, como si lo que acababa de pasar fuera algo realmente malo… ella jamás se involucró con un hombre además de Jhonny y los sujetos de las misiones que se le encargaba, pero Thomas no estaba en una misión… él era su compañero de trabajo y antes era su competencia, no entendía bien lo que había ocurrido y un caos apareció en su mente para atormentarla tal como a una frágil muñeca inocente.

Su sueño se vería complicado por problemas que ella quería provocar, en ese aspecto Phoenix no entendía bien que hacer, tenía la solución para todo en su vida… pero jamás para las relaciones de pareja, ni mucho menos al tema relacionado con el amor. Cabe recordar que ella no tiene lazos afectivos con nadie y eso complica mucho más las cosas; nadie sabría si esto terminaría bien o Thomas se vería involucrado en algo de lo que luego se arrepentiría…

sábado, 15 de septiembre de 2012

Capitulo 10


BIENVENIDO

        ¿Estás loca? – gritó Jhonny poniéndose de pie.
        ¡Que ni se te ocurra salir de aquí Krauss! – acotó Albert.
        ¿Por qué? – frunció el seño la pelirroja.
        ¿No te das cuenta que tienes como diez balas en tu cuerpo? – dijo irónico Lewis.

La chica guardó silencio y disimuladamente miró su hombro izquierdo con dolor, justo en esa zona tenía al menos dos tiros muy cerca el uno del otro. Jhonny se acercó a Phoenix y la tomó de su brazo con fuerza, él estaba enojado y la llevó hasta el cuarto en donde había estado este corto tiempo, la obligó a recostarse mientras Samantha aún permanecía allí asombrada con lo que veía. Albert la tomó de los hombros y la invitó a salir para que no presenciara lo que pasaría. Ella se negó.

El doctor apareció en la habitación junto a Thomas y Frederick, Jack y Bill se quedaron fuera para vigilar y no dejar pasar a nadie, ahora menos que nunca. El profesional de la medicina descubrió el torso de la chica y los ojos de todos fueron victimas de la piel dañada por las balas, también el doctor quitó sus pantalones ya que tenía una bala incrustada en su muslo derecho, no se explicaba como podía caminar.

        Lindo cuerpo – dijo Thomas sonriendo.
        Cállate – lo miró enojado Jhonny.
        Tranquilo niño bonito – se burló – ¿Me vas a decir que es mentira?

Guardó silencio apretando sus labios y volvió a mirar a Phoenix que estaba siendo sedada para comenzar la extracción de las doce balas. No demostraba miedo a lo que sentía ni veía, pero si dolor.

Del brazo de Frederick permanecía la psicóloga Blair temiendo a lo que pudiera pasar, aún sabía que le quedaban por ver muchas cosas en lo que respecta a ASO y sobre todo a Krauss; Albert estaba junto a esos dos mientras que Smirnov y Lewis estaban cerca del doctor por si algo comenzaba a complicarse…

Para mala suerte la anestesia no hizo mucho efecto en la chica, así que el dolor sería más notable. El doctor comenzó y los gritos se hicieron presente por parte de Phoenix cuando el bisturí fue presionado con delicadeza sobre el muslo derecho de ella. Con pinzas sacaron la primera bala que estaba adentrada casi en la mitad del músculo, luego con grueso hilo coció la herida y la desinfectó.

Así fue exactamente con las siguientes once balas, pero se vio más complicado el hombre en la zona del hombro izquierdo en donde tres balas impactaron casi en la misma zona. Las venas de Krauss perturbaban a todos mientras ella reprimía su doloroso grito, parecía como si fueran a explotar; tan sólo podía aguantarse y apretar una almohada que le facilitaron. Tras casi una hora y media, el doctor acabó la labor y dejaron descansar a la chica que casi se desmaya por toda la sangre que perdió en el doloroso acto.

Los agentes prepararon las armas y los vehículos porque pronto se largarían de allí para volver a Rusia en un avión privado que vendría por ellos. El doctor no guardó su curiosidad y le preguntó a Lewis sobre qué pasaba con la chica, por alguna razón estaba tan herida y por otra muy extraña razón aún seguía viva.

Thomas no quiso dar explicaciones y tampoco le dio una idea clara sobre lo que le había ocurrido, solo le pagó una gran cantidad de dinero y agradeció su atención. El doctor se mostró calmado y se mantuvo al margen no preguntando más.

Cuando ya se hacía media noche, todo estaba listo pero Krauss aún no despertaba de su extraña siesta entonces Samantha entró nuevamente en ese cuarto y con cuidado intentó despertarla, Phoenix no quería levantarse y la mujer insistió en que debían irse. Thomas escuchó como discutían ambas y entró para ver si podía ayudar en algo, logrando así que la chica cediera luego de largo rato.

Partieron entonces a una zona franca en ambas camionetas, un terreno baldío y vacío estaba resaltando por un avión ruso e imponente que los llevaría de vuelta a ASO, embarcaron los vehículos y emprendieron vuelo en unos minutos.

Los agentes durmieron un poco, el vuelo no duraría más de una hora, descansaron lo que pudieron y prestaron atención a las órdenes que Klabin Bosch les daba. El hombre presente era uno de los superiores de ASO, una de las tantas ases bajo la manga que Xavier tenía. Y quería asegurarse que Krauss venía de vuelta en buenas manos, Bosch sabía más que nadie toda la historia de la chica y más aún el enrollo que tenía junto a Smirnov. Klabin era como su hermano mayor, a quien tanto detestaba.

        Cuando llegues a San Petesburgo tendrás malas noticias – dijo tan serio y malo como solía ser.
        ¿Por qué? – lo miró Jhonny.
        Hay alguien esperándote allá y al parecer no venía con buenas noticias…
        ¿Le pasó algo a Helen? – se extrañó y Phoenix lo miró con ira desde la distancia.
        No tiene que ver con ella – rió Klabin – Espera que lleguemos y verás.

Frunció el seño y no entendió nada de lo que quiso decir aquel sujeto, luego miró a Krauss y notó su disgusto cuando nombró a su esposa. No sabía que pensar.

Llegaron a tierras rusas y abandonaron el avión con cuidado y rapidez, Xavier citó a los agentes a su oficina, Jhonny, Frederick, Albert y Samantha entraron primero, donde Xavier pidió bitácora de todo lo que vieron e hicieron, cómo encontraron a la chica, la situación en que se vio desenvuelta la mini-batalla, todo.

Luego entraron Lewis y Krauss en donde recibieron una gran llamada de atención, Xavier los regañó como a niños pequeños. Ninguno quiso guardar silencio y cada vez la conversación se iba poniendo caliente.

        ¡No quiero que vuelvan a irse solos otra vez!
        Sé cuidarme sola – gritó Krauss.
        ¿Por eso casi mueres? – frunció el seño el viejo – ¿Cuándo vas a entender que siempre necesitarás apoyo? ¡Casi no puedes contar la historia dos veces Phoenix!
        Por eso yo la acompañé… – la defendió el inglés.
        ¡Tú te fuiste sin permiso! No me vengas a decir que fuiste a defenderla Lewis, porque ambos sabemos que eso no es cierto – volvió a gritar Xavier – Tendré que castigarlos a ambos, no me gusta que corran peligro, mucho menos mis mejores armas. Tienen que entender que son buenos, pero no invencibles…

Thomas estaba tranquilo porque sabía que un regaño como este le llegaría, pero Krauss estaba indignada porque nunca le habían llamado la atención de esta manera… ella siempre hacía un trabajo perfecto. Apretaba sus labios con fuerza mientras fruncía el seño mirando a Xavier, el anciano no quería escuchar sus explicaciones, solo agradecía el que estuviera viva. Nada más le importaba.

Luego de aquello, hizo entrar a Klabin para pedirle informe de todo y entregarle nuevas órdenes que debía llevar a cabo si o si, ya que el jefe estaba enojado y disgustado con todo lo que estaba sucediendo.

        ¿Trajiste a James?
        Si señor, esta esperando la orden para venir… ya he informado a Jhonny de la presencia de alguien que quiere charlar con él – sonrió Klabin.
        Me parece bien, necesito mantener a Smirnov alejado de Krauss por un buen tiempo… al menos hasta que las cosas se calmen. No sé lo que pasó entre ellos, pero gracias a eso y a la actitud de la chica casi la perdemos frente a Alice – se tocó el mentón preocupado.
        ¿Fue Alice…? – se asombró Klabin.
        Sí… no podemos dejar que Phoenix se acerque nuevamente a esa mujer o se va todo a la mierda ¿entiendes? Necesitamos tranquilizar a la chica y que deje de actuar tan precipitadamente.
        Haré lo mejor que pueda señor – asintió.
        Más te vale, no quiero que comiences a actuar extraño tú también – frunció el seño.

Klabin asintió una vez más y se retiró, cuando salió de la oficina vio como Lewis charlaba con la pelirroja en un tono de preocupación, mientras que a lo lejos Jhonny miraba a la chica con los ojos encogidos esperando para acercarse. Klabin sonrió.

Krauss estaba dispuesta a irse, Jhonny y Samantha la siguieron desde cerca. Se encontraron a las afueras del edificio de ASO y comenzaron a discutir. Phoenix seguían enfadada con el rubio mientras que él insistía que había una conversación pendiente para darle explicaciones que ella no quería escuchar. Samantha intentaba calmar a ambos pero era imposible, ellos estaban solo para escucharse el uno al otro.

Cuando todo parecía que iba a acabar peor, una voz trajo silencio entre los dos gritones. Un hombre alto, con buen cuerpo, de un cabello tan rubio como el de Jhonny y los mismos azules y profundos ojos, alzó la voz para saludar a ambos con una sonrisa cálida, pero que obviamente ocultaba otras intenciones. El traje que traía puesto lo hacía lucir aún más formal de lo que en verdad era.

El silencio que guardó Jhonny no era bueno, frunció el seño de inmediato y Phoenix no demostraba nada en su rostro, siquiera asombro, solo aprovechó aquella interrupción y salió de allí. Samantha quedó mirando al sujeto con la boca abierta como si fuera el hombre más maravilloso que hubiera conocido, luego se percató de la ida de la pelirroja y salió tras ella. Dejando así a ambos hombres solos mirándose entre sí.

Smirnov apretaba sus labios reteniendo las palabras que en ese momento quería gritarle, sus ojos se enfocaban abruptamente en la cara de aquel sujeto que había aparecido de la nada y que por el pasado que había tras ellos… solo podía odiarlo y detestar su presencia en este momento.

        ¿Qué haces aquí? – dijo casi gruñendo Jhonny.
        Pero que manera de recibirme hermanito… – sonrió el sujeto – ¿No vas a darme un abrazo?
        ¡Dime que haces aquí! – gritó enojado.
        Tranquilízate – su sonrisa no desaparecía – Hace mucho tiempo que no te veía, vine a hacerte una visita caritativa… Tu esposa es un amor ¿sabías? Ya puso un cuarto a mi disposición – rió.

Los hermanos Smirnov volvían a encontrarse tras mucho tiempo distantes, Jhonny lo odiaba porque básicamente James era un canalla que siempre se quería salir con la suya. Estuvo mucho tiempo involucrado en ASO, pero también estuvo encargándose de arruinarle la vida a su hermano menor, haciéndolo caer en estafas, trampas y varios problemitas… además de siempre querer tener el control sobre Jhonny.

No podía creer que lo tenía al frente luego de su larga desaparición y que más encima ya había conocido a Helen y que ésta le propuso quedarse en su casa, estaba desconcertado en lo absoluto. Así que prefirió seguir su camino a pie y dejar a James solo, caminó a casa con la cabeza hirviendo para luego discutir con su esposa sobre cómo pudo haber admitido a ese hombre en casa. Helen no conocía su pasado.

Eran las dos de la madrugada, James llegaba como si fuera su propia casa y se durmió en donde su cuñada le había indicado, Jhonny no toleraba aquello y no podía comenzar a discutir de la manera en que lo hace frente a su esposa. Se fue de allí al bar que frecuentaba con la pelirroja, fue atendido por aquel mesero que se interesó en la chica y que no había vuelto a ver desde entonces…

Por otro lado, en el departamento de Krauss, Samantha insistía en preguntar quién era el sujeto que había aparecido antes de que se marcharan, Phoenix no quería decirle nada porque en verdad a ella no le incumbía y Samantha no era quién para exigirle saberlo.

        Es un agente retirado – respondió para que se callara.
        ¿Cuál es su nombre? – sonreía Blair.
        James.
        ¿Por qué Jhonny lo miraba de esa manera? – encogió sus ojos.
        Son hermanos.
        ¿De verdad? – se asombró.
        Ya cállate y vete a dormir – Phoenix se enfadó.

Samantha se resignó y decidió obedecer, quedó con la idea de que tal vez volvería a verlo al día siguiente y así podría preguntar todas las cosas que ella quisiera. Se durmieron ambas, Samantha en el sofá porque Phoenix no quería compartir su cama con ella, seguía sintiendo que la psicóloga solo estaba estorbando allí.

Jhonny bebía y bebía en aquel bar mientras que por casualidad ingresó en el mismo Thomas, lo miró desde la puerta y éste sonrió, se acercó para sentarse en su mesa y pidió un whiskey. Ambos se miraron con rencor y comenzaron a charlar sobre lo que había pasado con una tensión extraña en cada palabra que salía de sus bocas.

        Quiero que te alejes de Phoenix – susurró Jhonny.
        ¿Por qué? – sonrió Thomas.
        Sólo hazlo.
        No lo haré, ella no quiere trabajar contigo… por eso está conmigo ¿te molesta?
        Claro que sí – frunció el seño – Sé que tus intenciones con ella no son buenas.
        ¿Acaso las tuyas lo son?
        Yo no quiero matarla…
        ¿Y quién te dijo que yo quería matarla? – rió con ganas – Se nota que ves muchas películas Smirnov.
        Entonces ¿qué pretendes estando con ella?
        Digamos… que nos estamos conociendo – sonrió irónico.
        Que ni se te ocurra involucrarte con ella Lewis…
        ¿O qué?

Jhonny apretó su vaso con fuerza y estaba dispuesto a lanzárselo en la cabeza al inglés, mientras que Lewis solo intentaba sacarle información a través de comentarios certeros.

Las miradas de ambos involucraban verdaderos sentimientos de recelo, odio y tal vez más allá de la envidia; Krauss había provocado en ambos una sensación extraña que los cautivaba hacía ella y que ahora estaba causando líos que no se sabe si acabarían una vez más en tragedia, como lo habían vivido a las afueras de St. John.

martes, 11 de septiembre de 2012

Capitulo 9


AGRADECE

El medio día apenas había pasado y los agentes de ASO abandonaban la ciudad para seguir su camino con rumbo a Liverpool, específicamente a la guarida que utilizaba cuando era joven el agente Thomas Lewis. Se suponía que aquel lugar tenía los implementos necesarios como para poder sobrevivir, en este caso… tendría medicinas suficientes como para curar a la herida en guerra (Phoenix).

La preocupación abundaba en todos al ver tan acabada a la chica, era increíble en la forma que tuvo que acabar para que los demás pudieran salir de allí con vida. Jhonny quería a toda costa tenerla entre sus brazos para brindarle algún tipo de cuidado pero Thomas no quiso soltarla por nada del mundo, él se sentía responsable de alguna manera por todo lo que le ocurrió y no estaría tranquilo hasta verla repuesta.

Samantha iba en el otro vehículo junto a Albert, Frederick y el sujeto que manejaba, Bill. Estaba comunicándose constantemente con Xavier a través de un teléfono satelital para informarle todo lo sucedido y darle bitácora de cualquier movimiento. El anciano permanecía preocupado por la situación, no quería errores, no quería bajas de sus mejores trabajadores… mucho menos que Alice se acercara demasiado a Phoenix por un asunto que tan solo pocas personas lograban entender.

Los vehículos aceleraron a todo motor cuando se adentraron en la frontera con el país inglés, el vehículo en donde venía Smirnov, Lewis, Krauss y el conductor Jack iba a la cabeza, el otro automóvil lo seguía de cerca con una velocidad considerable para no toparse. Mientras atravesaban el denso bosque que separa a los países unas extrañas camionetas se reflejaron en los espejos retrovisores, las que a medida que se acercaban comenzaban a perturbar el viaje con disparos fallidos desde armas con poca potencia.

        ¡Pisa el jodido acelerador Jack! – gritaba Jhonny no queriendo más líos.
        ¡¿Qué crees que estoy haciendo?!
        Ustedes avancen, nosotros nos encargamos de esto… – Albert estaba dispuesto a retrasarse un poco.
        ¿Estás seguro? – respondió el rubio por el radio.
        Vayan con calma, los alcanzamos en breve, cambio. – rió.

Jhonny sonrió un poco con ese comentario tan al estilo comandos y le dio la orden a Jack para que acelerara, dejando atrás al otro grupo de agentes. Thomas seguía perturbado al no tener respuesta alguna desde la aniquilada pelirroja, así que le pidió a Smirnov que le prestara la radio para llamar a un hombre que tal vez podría ayudarlos cuando arribaran.

Una voz rasposa y añeja se podía oír al otro lado, como si fuera un anciano con poca vida por delante… como si sus pulmones no recibieran el aire necesario para funcionar correctamente. Lo que le dejó dando vueltas a Smirnov una idea abstracta sobre aquel gran profesional que decía que era Thomas.

Desde el otro lado de la historia, Samantha permanecía alterada al ser víctima de bruscas maniobras por parte del conductor al intentar esquivar los disparos que los perseguían. Frederick y Albert hacían su mejor esfuerzo para darle en las llantas del vehículo y así deshacerse de ellos sin más, tardaron largo rato… pero lo consiguieron.

El camino se hacía largo y arduo para los viajeros, habían perdido la vista sobre la camioneta en la que venían sus otros compañeros, Jhonny parecía novia histérica gritando hacia Jack para que manejara más rápido, Lewis trataba de calmarlo con su ironía… pero no servía mucho y Jack estaba poniéndose nervioso al sentirse culpable de todo lo que estaba pasando. Hasta que comenzaron a adentrarse en la ciudad… al fin habían llegado a Inglaterra.

        ¡No puede ser que todo haya terminado así! – exclamaba con enojo.
        Son cosas que me han contado, aún no es nada seguro, su excelencia
        Más te vale averiguar bien lo que está pasando Patrick, no quiero problemas, mucho menos de ese tipo ¿entendiste? – gritaba.
        No se preocupe, usted cuenta conmigo… estaré en contacto.

Inspeccionaba. Miraba con atención y no lograba comprender. Había llegado a St. John hace unos pocos minutos y se encontraba con cadáveres, armas y un ambiente poco agradable. Sabía que aquí se había llevado a cabo una masacre de la cuál hubiera sido bastante útil presenciar, su objetivo era Phoenix y era ella quien había sido el personaje principal de aquella batalla campal. ¿Qué había ocurrido? No sabía que pensar al respecto, muchas cosas pasaban por su mente y debía encontrar algo que le diera una pista al menos sobre esto.

Entró entonces al psiquiátrico que por alguna razón se encontraba vacío, sus inquilinos habían sido desalojados tal vez hace un día o más… no había rastro alguno sobre personas que pudieran ayudarle. Sintió el calor de la chimenea por debajo de la puerta que estaba a su derecha y no quiso esperar, ingresó en aquel amplio cuarto y pacientemente observó, podía sentir que alguien lo estaba vigilando, sentía una presencia más que lo acompañaba en el cuarto.

Caminó lentamente hacia la chimenea que aún permanecía encendida, el calor atribuyó una calma a su persona y con ambos ojos cerrados se giró, sintió un ente terrible y poderoso, así que abrió los ojos sin miedo y miró directo a la cara a aquella mujer que estaba frente a él.

        ¿Quién eres…? – dijo ella fríamente.

Patrick se detuvo mirando el oscuro color de su aura, de su sonrisa apaga y demoníaca. Físicamente era una mujer atractiva e interesante, con una cabellera rubia digna para envidiar y un cuerpo esplendido, pese a ello Patrick se contuvo y no dijo una sola palabra, se dedicó a observarla mientras tras ella una oscura sombra la protegía… tal como lo había visto en ocasiones anteriores con la susodicha pelirroja, Krauss.

Cuando los agentes arribaron en Liverpool se dirigieron a gran velocidad dentro de la guarida que solía ocupar Thomas, se encontraron con más gente por lo que Lewis tuvo que buscar un cuarto en que solo pudieran estar ellos y dicho doctor que contactó mientras viajaban hasta allí.

Un cuarto oscuro fue iluminado por una ampolleta que alumbraba exageradamente, pusieron a la pelirroja sobre la mesa de comedor que había y esperaron. El extraño y viejo doctor revisaba su maletín buscando su estetoscopio, en ese lapso llegaron los agentes que venían en la otra camioneta, se pararon junto a sus compañeros impidiendo el paso de ingreso para cualquiera que quisiera entrar y se dedicaron a mirar lo que el anciano estaba haciendo.

El cuerpo de Phoenix permanecía sin movimiento alguno, parecía un cadáver en completo poder, su piel ya no presentaba casi color y sus ojos estaban semiabiertos dejando ver su oscuro iris; los nervios devoraban a todos los presentes excluyendo claro al doctor que jamás había visto a la chica sobre la mesa. Dicho doctor comenzó a acomodar el aparato en el pecho de Phoenix buscando el pulso de su corazón, luego se fue hasta las muñecas, y finalmente fue al cuello… su rostro de perplejidad no pudo ser oculto ante su asombro.

Jhonny se percató de aquella reacción al igual que los presentes y no hizo caso a la calma que se le había pedido, se acercó hasta el doctor y entre gritos le pidió explicaciones sobre el estado de la mujer.

        No tiene pulso… – dijo el hombre algo complicado.

Todos se miraron con los ojos hundidos en un mar de confusión. Lo que acababan de oír no tenía sentido… ella no podía acabar así. Todo había pasado tan rápido que esto parecía una broma estúpida e incoherente. El ruso Smirnov y el inglés Lewis insistieron que volviera a examinarla, que viera si quedaba alguna forma aún de poder salvarla. Siempre hay una salida para todo.

Después de largo rato de explicar que no podía hacer nada, los agentes tomaron una decisión abrupta y fue amenazarlo de muerte si no hacía algo para revivir a la chica. El hombre buscó entre sus cosas y sacó de su bolso una gran jeringa con un líquido extraño en su interior, caminó hasta Phoenix y abrió un poco el escote de su blusa y con fuerza inyectó aquello en su pecho, directo a su corazón. En cosa de milésimas de segundos Krauss despertó como si hubiera tenido la peor pesadilla de su vida, se levantó para sentarse mientras escupía litros y litros de sangre por la boca y sus ojos encerraban a todos en un misterio ya que se llenaron de derrames, en vez de su ojo ser gran parte blanco y el iris negro… sus ojos estaban bañados en un profundo rojo oscuro con su iris aún negra, parecía un monstruo.

Lewis, Samantha y Jhonny se acercaron para socorrerla y ayudarle en lo que pudieran, la pelirroja no quería que nadie se acercara. Se quitó la jeringa del pecho y la lanzó lejos provocándose a sí misma un gran dolor que no pudo ocultar.

        ¿Qué acaba de hacerle? – preguntó Albert asombrado.
        Chute de adrenalina pura… parecía que su corazón estaba apagado por una espora venenosa…
        ¿Espora venenosa…? – se extrañó.
        Pero eso no explica el sangramiento excesivo… eso en verdad no tiene sentido – lo miró bastante desconcertado.

Albert miró como Krauss se tranquilizaba y se recostaba para calmar su sangramiento, miraba el techo con sus ojos demoníacos, decía cosas en voz baja como un rezo o algo parecido en un idioma que no lograba entender, parecía una lengua antigua…

El frío se hizo presente entre los presentes y decidieron dejar en observación a la chica. La recostaron en la cama que antes utilizaba el agente Lewis, la abrigaron con todo lo que pudieron mientras el resto bebía café y comía algo en el comedor de aquella residencial tan extraña. Jhonny no quería dejar sola a su amiga, así que permaneció a su lado mientras dormía y se reponía de lo que acababa de pasar.

        ¿Alguien puede explicarme lo que sucedió recién? – decía Samantha sin comprender.
        Nunca había visto algo como eso – dijo el doctor – Era como si estuviera durmiendo y esperando a ser despertada… no encuentro lógica para ello, el veneno debía matarla – levantó las cejas asombrado.
        ¿De verdad no hay una explicación lógica para eso? – preguntó Frederick.
        Tal vez la haya… pero yo no tengo la respuesta, me parece muy raro tal como a ustedes…
        Esa chica es bastante rara – dijo irónico Thomas.

Comían, se abastecían lo suficiente como para irse lo más rápido posible. No podían quedarse lejos de la compañía mucho tiempo porque estaban siendo perseguidos por aquellos sujetos que querían acabar con Krauss a toda costa. Casi ganan… casi.

El ruso miraba con atención la vela que adornaba el cuarto e iluminaba el lugar, esperaba con ansias que despertara Phoenix, pero ella sentía su presencia y solo quería que se marchara. No tenía ganas de conversar con nadie, mucho menos con Jhonny ya que las cosas entre ellos andaban mal desde hace unos días.

        Debes ser fuerte – dijo como un anhelo.
        Soy lo bastante fuerte como para que te dediques a vigilarme…
        ¿Cómo estás? – sonrió un poco al sentirla despierta.
        Bien…

Phoenix miraba hacia la pared, dando la espalda a Jhonny mientras éste sonreía levemente al saber que estaba bien y que al menos seguía viva. Quiso acariciarla para brindarle su calor y más que nada para que supiera que la seguía queriendo, pero antes de que pudiera tocarla ella alzó la voz.

        Déjame sola Jhonny…
        ¿Por qué? – dijo luego de mucho rato.
        Sólo vete. – dijo sin más.

Se molestó pero obedeció, se tragó las palabras que quería gritarle antes de salir de allí.

Los demás se percataron de la presencia del rubio y se extrañaron, él se dedico a comer un poco y unirse a la charla sobre lo que harían ahora que tenían a Krauss nuevamente. Durante eso, Thomas se puso de pie y se encargó de comunicarle a Xavier que las cosas estaban bien y que habían recuperado a la chica de las garras de la peligrosa Alice, el anciano se quedó tranquilo pero no estaría conforme hasta que volvieran a San Petesburgo.

Cómo era de esperarse, las sombras aparecieron junto a Phoenix para protegerla una vez más de la situación a la que se estaba enfrentando, Samantha se percató de unas cosas extrañas cuando ingresó en el cuarto para saber como estaba… se aterró como una niña en Halloween.

        ¿Qué demon…? – gritó.
        Tranquila, no te harán nada.

Phoenix apareció de la misma nada sentada en el borde de la cama con sus ojos aún ensangrentados por los derrames que aún no cesaban, con los ojos así asustaba a cualquiera, más aún con esos entes a sus espaldas como verdaderos ángeles de la guarda.

Pese a las explicaciones “tranquilizadoras” de Krauss, Samantha no pudo estar calmada por completo. Aún así se dignó a preguntarle a la chica sus inquietudes sobre la batalla de la cual fue testigo, le lanzó piropos por su tenacidad frente a la situación… pero más que nada quería saber porque nunca se detuvo si estaba siendo abatida, ella quería saber por qué demonios nada podía matarla.

Una sonrisa leve y esos ojos demoniacos volvieron a aterrarla cuando la chica la miró calmada, como si estuviera acostumbrada a esas curiosidades de la gente, no respondió nada, se puso de pie y caminó a la puerta sin responderle nada. Samantha insistió antes de que se fuera. Phoenix se detuvo antes de girar la perilla para salir, giró su rostro para ver a la mujer inquieta y la intimidó tanto como quería. Volvió a sonreír y se fue de allí esta vez sin que nada la detuviera.

Caminó entonces hasta el comedor en donde todos se asombraron de verla en pie luego de que casi muriera, ella mantenía la calma mientras comía un poco de pastel que había sobre la mesa, tragó un poco de café y miró cada uno de los rostros que la observaban.

        Será mejor que nos vayamos – dijo sin preocupaciones.
        No puedes irte en tu estado – dijo exaltado el doctor.
        ¿No sientes tus ojos extraños? – preguntó Jhonny sin comprenderla.

La chica cerró los ojos, respiró profundo y luego los abrió pacientemente, muy lento para que todos apreciaran que habían vuelto a la normalidad de la misma nada. ¿Cómo hizo eso…? Nadie lo entendía.

        Ya estoy mejor. No sé ustedes, pero yo me largo – dijo soberbia con las cejas elevadas.

Todos volvieron a mirarse entre sí mientras el doctor caía sentado a su silla nuevamente con lo que acababa de ver, parecía que sus ojos querían salir corriendo y que se le saldría el corazón por la garganta. Incluso los mismos agentes no comprendían como había logrado aquello.

Hace unos minutos estaba muerta y ya estaba completamente repuesta como para ir a la guerra… ¿Qué demonios le había hecho Alice?