LIBÉRATE
La mañana volvía a abrumar
a todos los residentes del sur de San Petesburgo, la nieve caía con fuerza más
aún esa mañana ya que un frente de peor tiempo se aproximaba… el clima estaba
empeorando a medida que el invierno se suponía debía llegar a su fin.
En ASO, Xavier permanecía
revisando los informes y dejando a cargo al señor Klabin ya que él saldría de
viaje para arreglar unos asuntos fuera del país, tal vez también lejos del
continente. Nadie sabía a donde iría el
anciano. De todos modos dejaría a su mejor hombre a cargo y podría estar
seguro que las cosas no se saldrían de control, al menos no de inmediato. Era
jueves, Xavier regresaría el próximo viernes…
–
Si las cosas
se complican no dudes en tomar cartas en el asunto.
–
Descuide,
señor. Todo estará bien – sonrió Klabin.
–
Confío en ti,
Bosch – encogió sus ojos.
Asintió con plena
seguridad de que todo estaría bien… más que mal tenía un gran poder de mando y
nunca nada le había salido mal, pensaba que esta situación sería fácil; pero se
equivocaba medio a medio.
Xavier abandonó ASO en la
mañana de ese día, sin mucho equipaje visible desapareció en un taxi oscuro que
vino por él hasta la puerta de la empresa. Mientras eso ocurría, Krauss y Blair
ingresaban al edificio listas para lo que el día podía presentarles, se estaban
acostumbrando a las cosas locas… bueno Krauss no, sino más bien la psicóloga
que poco sabía de la vida de un asesino.
Klabin no perdió el tiempo
y llamó a la pelirroja a la oficina para charlar sobre cosas que pasarían esta
semana y que claramente le incumbirían a ella, ya que tenía un castigo encima y
no podría salir del país. Entonces el hombre tomó la gran decisión de
mantenerla en una misión de encubierta que estaba planeada para una de las
nuevas integrantes en ASO, en otras palabras debía realizar una misión para
principiantes.
Debía hacerse pasar por
una modelo que quería emprender en el rubro para luego mezclarse con la alta
etiqueta y asesinar al líder de una organización que se encargaba de
sobreexplotar a trabajadores rusos de pocos recursos para costear los lujos que
se necesitaban en su organización. En
resumidas cuentas: un estadounidense
explotador que debía ser eliminado.
Phoenix debía encargarse
de cobrar justicia con sus propias manos, el problema es que dicha misión tenía
una duración de aproximadamente dos semanas y debía seguir los requisitos al
pie de la letra si no quería fallar. La misión en sí era bastante complicada, y
sólo se le había asignado a una principiante porque era seguro que fallaría y
acabaría muerta. Krauss podría realizarla tal vez en menos tiempo.
–
¿Cuándo
comienzo?
–
Hoy mismo,
pero necesito que vayas con Lewis – la miró desde el escritorio de Xavier.
–
¿Con Lewis, por qué…? – se extrañó.
–
Pues Xavier
dijo que no querías trabajar con Smirnov, además el resto de tu equipo está
ahora mismo en una misión cerca de Alemania… Lewis es el único que está cerca.
Y si no mal recuerdo… fue con él con quién te fugaste a Irlanda ¿no? – sonrió insinuando algo.
–
Es una
decisión estúpida ¿lo sabes, no? – sonrió la chica.
–
Lamentablemente
el que decide eso soy yo… tú sólo debes obedecer, cabeza roja – sonrió
ampliamente – Ve a preparar tus cosas. Los archivos están sobre tu escritorio.
Miró detenidamente a
Klabin mientras expulsaba aire caliente por su boca un poco molesta, suspiró. Salió de la oficina luego de
aquella charla y se encontró con Samantha que la esperaba ansiosa; tan solo la
ignoró y siguió su camino hasta dicho archivo que efectivamente se encontraba
en su cubículo. Lo leyó con atención y no podía creer que su castigo fuera tan
terrible, no le gustó para nada todo lo que debía hacer para llegar a lo alto
de la etiqueta y acabar con dicho hombre.
Samantha fue llamada a la
misma oficina para que Klabin le diera nuevas órdenes. En la nueva misión que
Krauss tendría ella debía mantenerse alejada para que las cosas no se salieran
de control, sin embargo, tenían la suerte a favor… ya que el hombre al que
debían asesinar estaba buscando una asistenta nueva que se encargara de dicha
competencia de modelos emprendedoras, y aunque Samantha no perteneciera
netamente a la sección de agentes en ASO, podría cumplir bien una función como
intermediaria… ya que sabía como influir en la mente de las personas, más que mal era psicóloga.
Ella debía encargarse más
que nada de que el sujeto se convenciera de que Phoenix era quién debía ganar
el cupo para entrar a su exclusiva compañía de modelos de alta etiqueta. En
ningún momento debía dar pistas de que ambas se conocían, solo tener contacto
cuando se requiera. De lo contrario todo puede irse a la mismísima mierda.
Samantha Blair accedió ansiosa, le agradaba la idea de participar en este tipo
de cosas, y más que nada se lo tomaba como si fuera un juego. Jamás antes había
hecho algo como esto, era su primer trabajo como espía. Todo marchaba
espectacular, ya estaba todo organizado, solo faltaba darle las indicaciones al
inglés que no aparecía incluso ya siendo cerca del medio día.
La psicóloga fue llevada
al recinto en donde Charles Smith
elegiría a su nueva representante, y cómo se les había informado a ASO, el hombre
era un completo pervertido… así que tuvieron que preparar a Samantha de una
forma provocativa y hacer lucir sus atributos lo más que fuera posible. Lo
hicieron de una manera elegante, con un vestido negro corto, ajustado y con un
gran escote en V que dejaba ver sus pechos en la zona central de una manera
suculenta; la maquillaron con un color rojo vino en sus labios y arreglaron su
cabello con perfectas ondas que la hacían ver espectacular, además de darle
unas gafas para leer con un marco negro relativamente ancho que le dio una
esencia de secretaria sensual. El hombre quedó maravillado y la eligió de entre
otras nueve mujeres que se presentaron.
Ya tenían a la pieza de ayuda adentro. Faltaba la pieza fuerte y el refuerzo que se
presentarían esa misma tarde en el salón principal del mismo establecimiento.
Samantha fue llevada al
que sería su cuarto, debería vivir allí hasta que la competencia terminase, ya
que Charles vivía cerca de la frontera de Rusia con el centro de Europa, cerca
de Asia; y claramente para cuando él decidiera volver allí ya estaría muerto, y Samantha regresaría sin prisa a ASO.
Thomas había llegado tarde
a la compañía por culpa de los tragos que había bebido la noche anterior con
Jhonny en aquel bar. Pidió disculpas y se lo llevaron de inmediato a los nuevos
departamentos que ocuparían junto a Phoenix, era un condominio cerca del lugar
en el que se realizaría dicha competencia de modelaje. Un departamento que
quedaba junto al otro, eran vecinos por obviedad y no vivirían juntos para que
se mantuviera la privacidad de cada uno, aunque había una puerta que unía ambas
residencias por el interior.
Un quipo se encargó de
darle a Thomas la apariencia de un representante de modelos internacionales,
con vestir muy peculiar pero sin irse a lo exagerado, con un traje negro, una
camisa profundamente negra y una corbata roja profunda que hacía juego con el
pañuelo ubicado en el bolsillo superior de la chaqueta del traje, además de que
él por costumbre usaba gafas oscuras pequeñas, le venían bien en esta ocasión.
Otro equipo se encargó de
preparar a Phoenix, un desafío no muy difícil ya que la chica en sí tenía aquella
esencia de sensualidad que tanto atrae al público para encontrarla una mujer
realmente interesante. Arreglaron su cabello dejando su rostro completamente
descubierto, luciendo por primera vez esa belleza que tanto ocultaba,
maquillaron solamente sus párpados con un denso delineador negro y alargaron
sus pestañas, le dieron un poco de color a sus mejillas y el rojo pasión fundió
color en sus labios tan sensuales. Le dieron un pantalón de traje ajustado,
unos tacos que hacían lucir su empeine pálido como su piel, una blusa escotada
que lucía la zona alta de sus pechos adornados por un collar de plata fina,
además de llevar también una chaqueta del mismo material de los pantalones… ya no parecía la misma chica que trabajaba
en ASO.
Cuando le dieron la señal
de que ya era hora de presentarse en el recinto porque la competencia estaría
por comenzar, ambos agentes se encontraron a la salida de sus departamentos por
primera vez y Thomas quedó perplejo con la imagen que ahora representaba
aquella chica tan mala que había conocido hace más de diez años; en verdad no podía creerlo.
Él sonrió para sí mismo
halagándola como un buen caballero, a lo que ella solo sonrió agradeciendo sus
palabras tan corteses. Ambos ya tenían claro lo que debían hacer, lo que debían
decir y más que nada el rol que debían cumplir dentro de aquel lugar.
Subieron un taxi y se
bajaron a tres cuadras de sus departamentos, ya que vivían cerca, solo tomaron
ese vehículo para simular importancia y distancia. Una reverenda estupidez.
Ingresaron al recinto y registraron sus datos como nuevos participantes.
–
El nombre de
usted, señor – sonrió el hombre.
–
Jason Walker…
venimos desde Escocia – sonrió Lewis.
–
Pues
bienvenido, ¿cuál es el nombre de la señorita? – miró a Krauss.
–
Rose Jenner,
escocesa también – volvió a sonreír mientras veía como escribía los nombres en
la cartola.
–
Perfecto
señor, necesito edades de ambos e identificaciones, además de pasaportes.
–
Descuide, no
hay problema.
Thomas le entregó todo lo
requerido mientras que Phoenix se encargaba de inspeccionar con la mirada todo
su alrededor, se percató que había muchas chicas extranjeras y tal vez más guardias
de los necesarios, era obvio que estaban ocultando algo.
Acabaron el registro y
caminaron cerca de los asientos para estar un poco más apartados, el lugar era
como un gimnasio de aquellos que hay en las secundarias, solo que no había
marcas en el suelo ni tampoco aros de baloncesto. Todo estaba limpio y en
perfecto estado, más que nada resaltaba la mesa de los jueces justo en el
centro frente a una pequeña marca en donde seguro se pondrían las chicas para
ser atacadas con preguntas.
Un hombre dio aviso que
todo comenzaría en breve y pidió que las parejas pasaran al salón trasero para
esperar su turno respectivo; Lewis y Krauss obedecieron en silencio, hablaban
poco… estaban más preocupados de inspeccionar las debilidades de sus oponentes
y vigilar en extraño comportamiento de todo el personal cuando los guardias no
estaban presentes.
Llegó el turno de Phoenix
para el número ocho, luego de una pareja de polacos que parecían albinos.
Thomas se quedó parado junto a Samantha que estaba allí inspeccionando que todo
anduviera bien cómo Charles le había pedido, debía hablar con Lewis sobre su
“modelo” para rellenar unos datos. Phoenix se paró en la marca indicada y
maravilló a las cuatro personas de enfrente con su colorado cabello, aquello jugaba a su favor.
Comenzaron las preguntas…
Lewis y Blair permanecían atentos a cualquier cosa que pudiera salir mal.
Phoenix se mostraba confiada, esa era su mejor arma, además de que tenía
aquella percha de diva que no le costaba actuar, todo parecía ir bien.
–
¿A qué te dedicas
Rose? – sonrió una mujer.
–
Soy asesina… – sonrió ampliamente y el silencio terrorífico aterró a los
presentes.
–
¿Qué…?
–
Canto en un
bar por las noches – siguió sonriendo como si no hubiera pasado nada.
–
Te había
entendido otra cosa – rió a carcajadas un hombre del jurado.
Thomas miró riendo a
Krauss al mismo tiempo que ella lo miraba a él, sabía como arreglar las cosas
aunque cometiera errores. Eso era
maravilloso.
Unas cuantas preguntas más
y siguieron las otras cuatro mujeres restantes, luego de eso se tomó el
veredicto para elegir a las diez modelos que participarían en dicha
competencia. Samantha no tuvo que influir mucho en la decisión del jurado para
que eligieran a Phoenix como una de las clasificadas.
Perfecto. Todo el equipo
estaba dentro, teníamos a la pieza fuerte (Phoenix), al refuerzo (Thomas) y a
la ayuda (Samantha), con los tres involucrados todo marcharía bien, incluso tal
vez dicha misión acabaría antes de lo esperado.
A las modelos les
indicaron los horarios en los que debían presentarse al día siguiente para
conocer a las autoridades que deberían respetar dentro del concurso, las reglas
que deberán seguir y todo el plan, los representantes también debían estar
allí. Después de eso, todos se marcharon a sus respectivas moradas para
descansar y volver al día siguiente, en el trayecto a casa Thomas llamó a
Klabin para dar bitácora de todo lo que había pasado y así poder irse a dormir
sin problemas, el superior los felicitó y cortó la transmisión.
Subieron ambos a sus
departamentos y se quedaron afuera de éstos para conversar un poco sobre lo que
había pasado, rieron un poco y el frío se hizo presente… el silencio los
acompañó también. Thomas guardó sus gafas en su bolsillo y se dedicó a apreciar
el pálido rostro de Phoenix mientras podía tenerla al frente antes de que
entrara en su departamento, la invitó a pasar amablemente… ella se negó
sonriendo melancólica.
Hubo un momento en que no
se dijeron absolutamente nada, era como si sus ojos se comunicaran, siendo que
nunca había pasado algo como eso entre ellos. Pero el momento se dio y Lewis no
resistió, se acercó rápidamente al rostro de la chica y con una mano acarició
su mejilla para sujetarla mientras la besaba tan solo superficialmente. Parecía
que el destino conspiraba en su contra, una fuerte brisa los interrumpió y dejó
a Phoenix mirando extrañada a Lewis como pidiendo explicaciones de su acto tan
osado, pero no dijo nada… solo agachó la mirada y entró en su departamento.
Thomas quedó como un tonto
sonriendo de costado, se felicitó a sí mismo como si se hubiera ganado el gran
premio y entró a su residencia para prepararse un café y luego irse a la cama
agotado por el largo día.
Krauss permanecía al otro
lado de la pared con una rara sensación, como si lo que acababa de pasar fuera
algo realmente malo… ella jamás se involucró con un hombre además de Jhonny y
los sujetos de las misiones que se le encargaba, pero Thomas no estaba en una
misión… él era su compañero de trabajo y antes era su competencia, no entendía
bien lo que había ocurrido y un caos apareció en su mente para atormentarla tal
como a una frágil muñeca inocente.
Su sueño se vería
complicado por problemas que ella quería provocar, en ese aspecto Phoenix no
entendía bien que hacer, tenía la solución para todo en su vida… pero jamás para
las relaciones de pareja, ni mucho menos al tema relacionado con el amor. Cabe
recordar que ella no tiene lazos afectivos con nadie y eso complica mucho más
las cosas; nadie sabría si esto terminaría bien o Thomas se vería involucrado
en algo de lo que luego se arrepentiría…


