lunes, 8 de octubre de 2012

Capitulo 12


 NO MÁS

Los gritos abundaban en aquella habitación cuando el reloj marcaba las nueve de la mañana en punto, la puerta permanecía cerrada con seguro para que nadie los interrumpiera mientras que a las afueras de aquel cuarto permanecía Helen preocupada con todo lo que escuchaba. Nunca se imaginó la mala relación que existía entre los rubios hermanos Smirnov y que mucho menos, por su culpa estarían discutiendo.

James solía ser calmado ante estas reacciones de su hermano menor, parecía incluso como si poco le importara lo que le dijera (aunque de cierto modo era así), pero también elevaba el tono de su voz para no sentirse rebajado aunque no fuese necesario. Jhonny estaba completamente alterado frente a la extraña aparición que tenía este sujeto, y al pedir explicaciones al respecto James solo giraba en cosas sin sentido, claramente había algo extraño detrás de todo esto.

Ellos eran tan iguales pero al mismo tiempo tan diferentes, era raro poder decir que eran hermanos y que más encima se llevaran tan mal. El momento se volvía cada vez más tenso, Jhonny estaba perdiendo los estribos y peleaba con su propia conciencia para no comenzar a lanzarle cosas a la cabeza a James, o pero aún… comenzar a golpearlo. De todos modos esa discusión no acabaría bien, sea como sea alguien debía intervenir antes de que las cosas pasaran al siguiente nivel.

        Ya te dije que debes relajarte – James sonreía al ver a Jhonny como un toro rabioso.
        ¡Quiero que te vayas de mi casa! ¡AHORA!
        No puedo hacerlo hermanito, tu querida esposa propuso que me quedara y no voy a negarme a eso…
        Dime lo que quieres, no creo que hayas querido venir solo para verme – encogió sus ojos, enfadado – Sé que tienes otras intenciones… y prefiero que me las digas antes de que acabe contigo.

James sonrió una vez más y rápidamente dejó sin movimiento a su hermano con una especie de llave de las tantas artes marciales que él sabía, dobló su brazo hacía su espalda y puso su ante brazo en su cuello, podía hablarle claramente al oído sin necesitar más fuerza que no fuera la justa para mantenerlo en esa posición.

Le pidió que se calmara, exigió tranquilidad mientras él permanecía en su casa porque no quería más líos en su desastrosa vida. Había tenido ya suficientes problemas como para que se sumara uno más, no le especificó bien a lo que había venido a San Petesburgo pero no quería que siguiera preguntando al respecto, además de que quería llevar un tiempo con nuevos aires. Estaba usando un tono amenazador y realmente convincente como para que Jhonny no se negara a ninguna de sus peticiones.

Quedó claro, lo soltó luego para mirarlo a los ojos de la misma manera en que él lo miraba, directo a sus azules ojos intentando persuadirlo con vista amenazadora, pero no se podía… ambos tenían los mismo ojos asesinos y calculadores que el efecto no resultaba como en otras personas. Par de idiotas rudos.

Salieron entonces para almorzar luego de las casi cuatro horas en que habían permanecido discutiendo encerrados en aquel cuarto, tranquilizaron a Helen y le dieron una excusa estúpida de que eran problemas de cuando eran jóvenes… cosas que ni siquiera ellos mismos pudieron explicar claramente. La mujer al menos quedó más calmada aunque seguía un poco asustada al respecto, ella jamás había escuchado tan alterado a su marido, aunque bueno… éste siquiera pasaba tanto tiempo en casa.

Klabin mientras tanto permanecía en ASO revisando la documentación de otros tantos agentes que volvían de sus encargos exclusivos de espionaje, ya que para los asesinatos estaban solo un grupo privilegiado. A eso de las cinco con treinta y dos, Jhonny apareció por las oficinas preguntando por Phoenix a lo que Klabin prefirió guardar silencio y no darle aquella información, más que mal a él no le incumbía.

El sujeto insistía, pero su superior no pretendía decirle nada al respecto y solo para colmar la paciencia de Smirnov le preguntó como iban las cosas con su hermano. Jhonny se dio cuenta entonces de que James estaba aquí porque alguien lo había llamado con otras intenciones, y que por supuesto había sido Klabin.

        ¿Para que lo trajiste? – frunció el seño – ¿Cuál es el propósito?
        Siempre hay que mantener buenas relaciones con la familia, ¿no lo crees? – rió.

Jhonny ya entendía quien había traído a su hermano desde el misterio, solo le faltaba averiguar el porqué. Lo cuál no sería fácil ya que nadie le explicaría al respecto… algo tramaban contra él y no creo que alguien sea tan estúpido para decirle.

Salió entonces hasta el cubículo que usaba Phoenix e intentó examinar solo con la mirada algún tipo de información que le pudiera decir dónde estaba, pero nada. Partió hasta recepción y usó su autoridad para que la mujer le dijera cuál había sido la misión encomendada para la chica, incluso le dieron los datos que Jhonny no había pedido. Ya sabía donde encontrarla.

A esa misma hora, en el gran recinto de la “competencia” las modelos se presentaban como unas completas señoritas luciendo trajes de gala, caminando como unas divas por una alfombra que se utilizaba para resaltar el camino indicado. Krauss se sentía más vigilada que de costumbre, unos fotógrafos la capturaban e intentaban inmortalizar su esbelta figura… ella llamaba la atención lo quisiera o no. Paso tras paso provocaba una sensación extraña en el lugar, los ojos de las cuatro personas que servían como jurado la apuntaban tal vez con más requerimiento y exigencia que a las otras concursantes ¿por qué? Aún no lograba comprenderlo, pero por su forma de ser acabaría averiguándolo pronto.

Cerca de las ocho de la noche la sesión acabó, Lewis y la pelirroja decidieron volver a sus respectivas moradas sin hablar mucho, aún había un poco de tensión entre ellos por culpa de la osada acción de Thomas hacía Phoenix la noche anterior, pero eso no podía detenerlos frente a la misión que se les había encomendado.

Krauss entró en su departamento y una voz la hizo detenerse frente a la mesa de la pequeña cocina, a sus espaldas apareció Jhonny altamente indiferente frente a sus ojos extrañados, se acercó a ella con las manos en los bolsillos de su pantalón, Phoenix se giró para mirarlo de frente y no comprender qué era lo que hacía allí. El hombre se acercó a ella lo más que pudo hasta rozar sus narices con suavidad y misterio, ese que tanto le gustaba a ambos cuando estaban solos…

        ¿Qué haces aquí…?
        Vine por ti – dijo él con una voz ronca y profunda.
        No te necesito… No insistas en algo que no volverá a ser igual.

Los profundos ojos de la chica atravesaron los azules de Jhonny, quien no lo pensó dos veces y tomó el rostro de Phoenix con fuerza e impactó sus labios con brutalidad y pasión para hacerle recordar los buenos momentos que solían pasar juntos antes de que todo cambiara. Pero aunque las cosas tal vez podrían seguir a partir de aquel paso, Phoenix se retuvo y con sus manos alejó a Jhonny, el cuál la miró extrañado y con el seño fruncido… No se esperaba ese tipo de reacción por su parte.

A partir de entonces, los gritos abordaron el departamento. Jhonny estaba accesible a la explosión del caos, estaba alterado desde hace rato con todo lo que le estaba pasando y esta no fue más que una acción que rebalsó su vaso de paciencia.

        ¿Pero qué te pasa? – gritó.
        Eres un idiota que no logra comprender que ya no quiero nada – negó con su cabeza – Esto ya no puede seguir Jhonny, tú arruinaste todo…
        ¿Yo? – rió con ganas – ¡Tú estás arruinando todo! Apuesto que es por Lewis que estás así.
        ¿Por qué metes a Lewis en esto? – rió irónica y calmada Phoenix.
        Ese sujeto nunca te dará todo lo que yo te di – le dijo en tono de humillación – Sin mí tú no eres nada Phoenix, nunca nadie te hará feliz como lo hice yo y si sigues así te quedarás tan sola como antes de que te recogiera de la puta calle – bufaba como un animal rabioso, utilizando un tono hiriente.

La chica guardó silencio de un momento a otro cuando Jhonny comenzó a sacarle en cara todo el sufrimiento y la soledad que tuvo que enfrentar antes de conocerlo, vagando por las calles… matando para sobrevivir en las viejas calles de Alemania…

        Acabarás hundiéndote otra vez, perdiendo el puto control y volviéndote loca ¿eso es lo que quieres? – rió – Pues hazlo, yo estaré en primera fila aplaudiendo tu autodestrucción… porque no sabes hacer otra cosa – la repudió.
        Vete… y no vuelvas nunca más…
        Bien – gritó – Porque no quiero ver tu cara otra vez.

La puerta se abrió sola, tal vez los entes que perseguían constantemente a la pelirroja una vez más aparecían para ayudarle de cierto modo. Jhonny miró los ojos de Phoenix por una “última” vez, la mirada perdida y perturbadora lo atacó por unos segundos y algo lo obligó a irse, a su espalda se cerró la puerta de golpe.

Pasado aquello Phoenix se sentó junto al refrigerador con sus piernas flectadas. En la ventana grande que había cerca de ella una sombra tenebrosa apareció y se mantuvo varada allí largo rato sin moverse, observándola mientras sus demonios peleaban en su mente retorcida cuestionando cada acción que había cometido.

Con un dolor que por primera vez le llegaba con fuerza derramó lágrimas pequeñas, saladas y frágiles que corrieron desde sus oscuros ojos hasta el suelo, un arrebato enorme de destrucción apareció en su interior pero no se dejó masacrar por aquello… sabía que las palabras podían dañarla más que cualquier otra cosa. Levantó la mirada hasta aquella oscura cosa que la vigilaba, se lamentó en silencio y perdió vitalidad, sus parpados pedían desesperadamente cerrarse pero no lograba comprender porqué, algo en su pecho se estaba apagando y una sensación de vacío la hizo sentir presa del miedo, de la soledad… del cariño carente.

        No puedes abandonar ahora, estás dentro del juego…
        Estoy harta.
        Si quieres perder debes terminar, no seas cobarde… sabes que es una mala decisión…
        Ya no sé lo que es malo – rió con dolor.
        Si lo sabes, sólo no quieres darte cuenta de ello. No te rindas. Demuéstrales quien eres y porque deben temerte…
        Ya es tarde para eso.
        Para alguien cómo tú nunca es tarde. Puedes hacerlo…

Se levantó como un alma en pena, respiró profundo y levantó la mirada hacía el lugar en donde se encontraba aquella misteriosa sombra, desapareció y caminó hasta la puerta, se detuvo por su abrigo y partió hasta el lugar en donde se estaba realizando el supuesto casting de modelaje.

Cómo buena espía, entró sin problemas, se preocupó de cada detalle de una manera improvisada y precisa, esquivó las cámaras de seguridad, evadió toda posición de los guardias. Sus pasos sigilosos la llevaron hasta la oficina central de la cuál aún provenían ruidos de conversaciones y la luz podía escaparse por debajo de la puerta.

Mantuvo la calma, cerró los ojos para adentrarse en aquella oficina de una manera bien preparada, agudizó sus sentidos en absoluta magnitud para escuchar y sentir cada movimiento que provenía desde adentro. Dos personas en su interior, una mujer, un hombre y tal vez estaban bebiendo champaña cara en copas de cristal, él estaba fumando un cigarrillo caro y ella reía porque él la admiraba por su sensualidad.

Perfecto. Y sin cubrir su rostro giró la perilla de la puerta para entrar como si nada estuviese ocurriendo, el hombre se puso de pie asombrado de verla allí a esas horas, Samantha era la mujer presente y se mostró asombrada también pero no tanto como Charles. Krauss caminó hasta él, lo miró de frente sin temer a nada de lo que pudiera pasar y con una agilidad tremenda saltó el escritorio para inmovilizarlo, sosteniendo su cuello con fuerza y una de sus manos atrapaba uno de sus brazos.

        Esto es para que entiendas que no siempre lograrás todo lo que quieras en la vida. Como te lo da, también te lo quita… puto bastardo – susurró con ira en su oído.

Y antes de que el sujeto pudiera decir o hacer alguna cosa, la pelirroja quebró su cuello con una habilidad tremenda, tomó la cabeza del hombre y la azotó contra el ventanal para quebrarlo, luego dejó el cuerpo donde mismo y se dignó a marcharse.

        ¡Espera! ¿Qué hago ahora? – le dijo Samantha desesperada.
        Saldré por atrás, comienza a gritar y diles que el asesino se escapó por la ventana… toca la perilla de la puerta cuando salga y así tus huellas estarán allí… no respondas calmada o sospecharan – contestó Phoenix entrecerrando sus ojos.
        Está… bien – asintió.

La pelirroja salió de allí y Samantha comenzó a chillar como una loca, atrayendo así la atención de los guardias que cumplían una labor estúpida y mal realizada. Krauss caminó tranquila hasta su departamento mientras desataba su dolor entre sollozos que lograban marcharse con la brisa que había aquella noche, sentía un peso menos de cierto modo, pero aún mantenía esa amargura dentro de su garganta.

Cerró la puerta con fuerza y se fue a la cama para acabar con el calvario del día, lamentarse entre sueños no era lo de ella… simplemente sería la última noche en aquel maldito departamento y volvería a su vida “normal” dentro de unas pocas horas, alejando el mal momento vivido recientemente. Sin embargo el sueño no pudo abordarla, sentía que había algo le faltaba hacer como para sentirse completa de cierto modo y así taparle la boca al idiota que la había insultado directamente.

Se puso de pie y golpeó la puerta que unía su departamento con el de Lewis, tardó varios minutos para que éste le abriera y recibiera uno de los besos salvajes de la mujer. Él no se negó, muy por el contrario… apoyó aquella batalla de carnosidades como si estuviera esperando aquel momento, Krauss lo empujó contra la pared, lo acorraló tal como un pervertido a una colegiala. Lewis no entendía bien la situación pero tampoco se detuvo a preguntar que pasaba, simplemente se dejó llevar por el momento y disfrutar de la que tal vez sería una noche alborotada y sin duda… le sería inolvidable.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Capitulo 11


LIBÉRATE

La mañana volvía a abrumar a todos los residentes del sur de San Petesburgo, la nieve caía con fuerza más aún esa mañana ya que un frente de peor tiempo se aproximaba… el clima estaba empeorando a medida que el invierno se suponía debía llegar a su fin.

En ASO, Xavier permanecía revisando los informes y dejando a cargo al señor Klabin ya que él saldría de viaje para arreglar unos asuntos fuera del país, tal vez también lejos del continente. Nadie sabía a donde iría el anciano. De todos modos dejaría a su mejor hombre a cargo y podría estar seguro que las cosas no se saldrían de control, al menos no de inmediato. Era jueves, Xavier regresaría el próximo viernes…

        Si las cosas se complican no dudes en tomar cartas en el asunto.
        Descuide, señor. Todo estará bien – sonrió Klabin.
        Confío en ti, Bosch – encogió sus ojos.

Asintió con plena seguridad de que todo estaría bien… más que mal tenía un gran poder de mando y nunca nada le había salido mal, pensaba que esta situación sería fácil; pero se equivocaba medio a medio.

Xavier abandonó ASO en la mañana de ese día, sin mucho equipaje visible desapareció en un taxi oscuro que vino por él hasta la puerta de la empresa. Mientras eso ocurría, Krauss y Blair ingresaban al edificio listas para lo que el día podía presentarles, se estaban acostumbrando a las cosas locas… bueno Krauss no, sino más bien la psicóloga que poco sabía de la vida de un asesino.

Klabin no perdió el tiempo y llamó a la pelirroja a la oficina para charlar sobre cosas que pasarían esta semana y que claramente le incumbirían a ella, ya que tenía un castigo encima y no podría salir del país. Entonces el hombre tomó la gran decisión de mantenerla en una misión de encubierta que estaba planeada para una de las nuevas integrantes en ASO, en otras palabras debía realizar una misión para principiantes.

Debía hacerse pasar por una modelo que quería emprender en el rubro para luego mezclarse con la alta etiqueta y asesinar al líder de una organización que se encargaba de sobreexplotar a trabajadores rusos de pocos recursos para costear los lujos que se necesitaban en su organización. En resumidas cuentas: un estadounidense explotador que debía ser eliminado.

Phoenix debía encargarse de cobrar justicia con sus propias manos, el problema es que dicha misión tenía una duración de aproximadamente dos semanas y debía seguir los requisitos al pie de la letra si no quería fallar. La misión en sí era bastante complicada, y sólo se le había asignado a una principiante porque era seguro que fallaría y acabaría muerta. Krauss podría realizarla tal vez en menos tiempo.

        ¿Cuándo comienzo?
        Hoy mismo, pero necesito que vayas con Lewis – la miró desde el escritorio de Xavier.
        ¿Con Lewis, por qué…? – se extrañó.
        Pues Xavier dijo que no querías trabajar con Smirnov, además el resto de tu equipo está ahora mismo en una misión cerca de Alemania… Lewis es el único que está cerca. Y si no mal recuerdo… fue con él con quién te fugaste a Irlanda ¿no? – sonrió insinuando algo.
        Es una decisión estúpida ¿lo sabes, no? – sonrió la chica.
        Lamentablemente el que decide eso soy yo… tú sólo debes obedecer, cabeza roja – sonrió ampliamente – Ve a preparar tus cosas. Los archivos están sobre tu escritorio.

Miró detenidamente a Klabin mientras expulsaba aire caliente por su boca un poco molesta, suspiró. Salió de la oficina luego de aquella charla y se encontró con Samantha que la esperaba ansiosa; tan solo la ignoró y siguió su camino hasta dicho archivo que efectivamente se encontraba en su cubículo. Lo leyó con atención y no podía creer que su castigo fuera tan terrible, no le gustó para nada todo lo que debía hacer para llegar a lo alto de la etiqueta y acabar con dicho hombre.

Samantha fue llamada a la misma oficina para que Klabin le diera nuevas órdenes. En la nueva misión que Krauss tendría ella debía mantenerse alejada para que las cosas no se salieran de control, sin embargo, tenían la suerte a favor… ya que el hombre al que debían asesinar estaba buscando una asistenta nueva que se encargara de dicha competencia de modelos emprendedoras, y aunque Samantha no perteneciera netamente a la sección de agentes en ASO, podría cumplir bien una función como intermediaria… ya que sabía como influir en la mente de las personas, más que mal era psicóloga.

Ella debía encargarse más que nada de que el sujeto se convenciera de que Phoenix era quién debía ganar el cupo para entrar a su exclusiva compañía de modelos de alta etiqueta. En ningún momento debía dar pistas de que ambas se conocían, solo tener contacto cuando se requiera. De lo contrario todo puede irse a la mismísima mierda. Samantha Blair accedió ansiosa, le agradaba la idea de participar en este tipo de cosas, y más que nada se lo tomaba como si fuera un juego. Jamás antes había hecho algo como esto, era su primer trabajo como espía. Todo marchaba espectacular, ya estaba todo organizado, solo faltaba darle las indicaciones al inglés que no aparecía incluso ya siendo cerca del medio día.

La psicóloga fue llevada al recinto en donde Charles Smith elegiría a su nueva representante, y cómo se les había informado a ASO, el hombre era un completo pervertido… así que tuvieron que preparar a Samantha de una forma provocativa y hacer lucir sus atributos lo más que fuera posible. Lo hicieron de una manera elegante, con un vestido negro corto, ajustado y con un gran escote en V que dejaba ver sus pechos en la zona central de una manera suculenta; la maquillaron con un color rojo vino en sus labios y arreglaron su cabello con perfectas ondas que la hacían ver espectacular, además de darle unas gafas para leer con un marco negro relativamente ancho que le dio una esencia de secretaria sensual. El hombre quedó maravillado y la eligió de entre otras nueve mujeres que se presentaron.

Ya tenían a la pieza de ayuda adentro. Faltaba la pieza fuerte y el refuerzo que se presentarían esa misma tarde en el salón principal del mismo establecimiento.

Samantha fue llevada al que sería su cuarto, debería vivir allí hasta que la competencia terminase, ya que Charles vivía cerca de la frontera de Rusia con el centro de Europa, cerca de Asia; y claramente para cuando él decidiera volver allí ya estaría muerto, y Samantha regresaría sin prisa a ASO.

Thomas había llegado tarde a la compañía por culpa de los tragos que había bebido la noche anterior con Jhonny en aquel bar. Pidió disculpas y se lo llevaron de inmediato a los nuevos departamentos que ocuparían junto a Phoenix, era un condominio cerca del lugar en el que se realizaría dicha competencia de modelaje. Un departamento que quedaba junto al otro, eran vecinos por obviedad y no vivirían juntos para que se mantuviera la privacidad de cada uno, aunque había una puerta que unía ambas residencias por el interior.

Un quipo se encargó de darle a Thomas la apariencia de un representante de modelos internacionales, con vestir muy peculiar pero sin irse a lo exagerado, con un traje negro, una camisa profundamente negra y una corbata roja profunda que hacía juego con el pañuelo ubicado en el bolsillo superior de la chaqueta del traje, además de que él por costumbre usaba gafas oscuras pequeñas, le venían bien en esta ocasión.

Otro equipo se encargó de preparar a Phoenix, un desafío no muy difícil ya que la chica en sí tenía aquella esencia de sensualidad que tanto atrae al público para encontrarla una mujer realmente interesante. Arreglaron su cabello dejando su rostro completamente descubierto, luciendo por primera vez esa belleza que tanto ocultaba, maquillaron solamente sus párpados con un denso delineador negro y alargaron sus pestañas, le dieron un poco de color a sus mejillas y el rojo pasión fundió color en sus labios tan sensuales. Le dieron un pantalón de traje ajustado, unos tacos que hacían lucir su empeine pálido como su piel, una blusa escotada que lucía la zona alta de sus pechos adornados por un collar de plata fina, además de llevar también una chaqueta del mismo material de los pantalones… ya no parecía la misma chica que trabajaba en ASO.

Cuando le dieron la señal de que ya era hora de presentarse en el recinto porque la competencia estaría por comenzar, ambos agentes se encontraron a la salida de sus departamentos por primera vez y Thomas quedó perplejo con la imagen que ahora representaba aquella chica tan mala que había conocido hace más de diez años; en verdad no podía creerlo.

Él sonrió para sí mismo halagándola como un buen caballero, a lo que ella solo sonrió agradeciendo sus palabras tan corteses. Ambos ya tenían claro lo que debían hacer, lo que debían decir y más que nada el rol que debían cumplir dentro de aquel lugar.

Subieron un taxi y se bajaron a tres cuadras de sus departamentos, ya que vivían cerca, solo tomaron ese vehículo para simular importancia y distancia. Una reverenda estupidez. Ingresaron al recinto y registraron sus datos como nuevos participantes.

        El nombre de usted, señor – sonrió el hombre.
        Jason Walker… venimos desde Escocia – sonrió Lewis.
        Pues bienvenido, ¿cuál es el nombre de la señorita? – miró a Krauss.
        Rose Jenner, escocesa también – volvió a sonreír mientras veía como escribía los nombres en la cartola.
        Perfecto señor, necesito edades de ambos e identificaciones, además de pasaportes.
        Descuide, no hay problema.

Thomas le entregó todo lo requerido mientras que Phoenix se encargaba de inspeccionar con la mirada todo su alrededor, se percató que había muchas chicas extranjeras y tal vez más guardias de los necesarios, era obvio que estaban ocultando algo.

Acabaron el registro y caminaron cerca de los asientos para estar un poco más apartados, el lugar era como un gimnasio de aquellos que hay en las secundarias, solo que no había marcas en el suelo ni tampoco aros de baloncesto. Todo estaba limpio y en perfecto estado, más que nada resaltaba la mesa de los jueces justo en el centro frente a una pequeña marca en donde seguro se pondrían las chicas para ser atacadas con preguntas.

Un hombre dio aviso que todo comenzaría en breve y pidió que las parejas pasaran al salón trasero para esperar su turno respectivo; Lewis y Krauss obedecieron en silencio, hablaban poco… estaban más preocupados de inspeccionar las debilidades de sus oponentes y vigilar en extraño comportamiento de todo el personal cuando los guardias no estaban presentes.

Llegó el turno de Phoenix para el número ocho, luego de una pareja de polacos que parecían albinos. Thomas se quedó parado junto a Samantha que estaba allí inspeccionando que todo anduviera bien cómo Charles le había pedido, debía hablar con Lewis sobre su “modelo” para rellenar unos datos. Phoenix se paró en la marca indicada y maravilló a las cuatro personas de enfrente con su colorado cabello, aquello jugaba a su favor.

Comenzaron las preguntas… Lewis y Blair permanecían atentos a cualquier cosa que pudiera salir mal. Phoenix se mostraba confiada, esa era su mejor arma, además de que tenía aquella percha de diva que no le costaba actuar, todo parecía ir bien.

        ¿A qué te dedicas Rose? – sonrió una mujer.
        Soy asesina… – sonrió ampliamente y el silencio terrorífico aterró a los presentes.
        ¿Qué…?
        Canto en un bar por las noches – siguió sonriendo como si no hubiera pasado nada.
        Te había entendido otra cosa – rió a carcajadas un hombre del jurado.

Thomas miró riendo a Krauss al mismo tiempo que ella lo miraba a él, sabía como arreglar las cosas aunque cometiera errores. Eso era maravilloso.

Unas cuantas preguntas más y siguieron las otras cuatro mujeres restantes, luego de eso se tomó el veredicto para elegir a las diez modelos que participarían en dicha competencia. Samantha no tuvo que influir mucho en la decisión del jurado para que eligieran a Phoenix como una de las clasificadas.

Perfecto. Todo el equipo estaba dentro, teníamos a la pieza fuerte (Phoenix), al refuerzo (Thomas) y a la ayuda (Samantha), con los tres involucrados todo marcharía bien, incluso tal vez dicha misión acabaría antes de lo esperado.

A las modelos les indicaron los horarios en los que debían presentarse al día siguiente para conocer a las autoridades que deberían respetar dentro del concurso, las reglas que deberán seguir y todo el plan, los representantes también debían estar allí. Después de eso, todos se marcharon a sus respectivas moradas para descansar y volver al día siguiente, en el trayecto a casa Thomas llamó a Klabin para dar bitácora de todo lo que había pasado y así poder irse a dormir sin problemas, el superior los felicitó y cortó la transmisión.

Subieron ambos a sus departamentos y se quedaron afuera de éstos para conversar un poco sobre lo que había pasado, rieron un poco y el frío se hizo presente… el silencio los acompañó también. Thomas guardó sus gafas en su bolsillo y se dedicó a apreciar el pálido rostro de Phoenix mientras podía tenerla al frente antes de que entrara en su departamento, la invitó a pasar amablemente… ella se negó sonriendo melancólica.

Hubo un momento en que no se dijeron absolutamente nada, era como si sus ojos se comunicaran, siendo que nunca había pasado algo como eso entre ellos. Pero el momento se dio y Lewis no resistió, se acercó rápidamente al rostro de la chica y con una mano acarició su mejilla para sujetarla mientras la besaba tan solo superficialmente. Parecía que el destino conspiraba en su contra, una fuerte brisa los interrumpió y dejó a Phoenix mirando extrañada a Lewis como pidiendo explicaciones de su acto tan osado, pero no dijo nada… solo agachó la mirada y entró en su departamento.

Thomas quedó como un tonto sonriendo de costado, se felicitó a sí mismo como si se hubiera ganado el gran premio y entró a su residencia para prepararse un café y luego irse a la cama agotado por el largo día.

Krauss permanecía al otro lado de la pared con una rara sensación, como si lo que acababa de pasar fuera algo realmente malo… ella jamás se involucró con un hombre además de Jhonny y los sujetos de las misiones que se le encargaba, pero Thomas no estaba en una misión… él era su compañero de trabajo y antes era su competencia, no entendía bien lo que había ocurrido y un caos apareció en su mente para atormentarla tal como a una frágil muñeca inocente.

Su sueño se vería complicado por problemas que ella quería provocar, en ese aspecto Phoenix no entendía bien que hacer, tenía la solución para todo en su vida… pero jamás para las relaciones de pareja, ni mucho menos al tema relacionado con el amor. Cabe recordar que ella no tiene lazos afectivos con nadie y eso complica mucho más las cosas; nadie sabría si esto terminaría bien o Thomas se vería involucrado en algo de lo que luego se arrepentiría…

sábado, 15 de septiembre de 2012

Capitulo 10


BIENVENIDO

        ¿Estás loca? – gritó Jhonny poniéndose de pie.
        ¡Que ni se te ocurra salir de aquí Krauss! – acotó Albert.
        ¿Por qué? – frunció el seño la pelirroja.
        ¿No te das cuenta que tienes como diez balas en tu cuerpo? – dijo irónico Lewis.

La chica guardó silencio y disimuladamente miró su hombro izquierdo con dolor, justo en esa zona tenía al menos dos tiros muy cerca el uno del otro. Jhonny se acercó a Phoenix y la tomó de su brazo con fuerza, él estaba enojado y la llevó hasta el cuarto en donde había estado este corto tiempo, la obligó a recostarse mientras Samantha aún permanecía allí asombrada con lo que veía. Albert la tomó de los hombros y la invitó a salir para que no presenciara lo que pasaría. Ella se negó.

El doctor apareció en la habitación junto a Thomas y Frederick, Jack y Bill se quedaron fuera para vigilar y no dejar pasar a nadie, ahora menos que nunca. El profesional de la medicina descubrió el torso de la chica y los ojos de todos fueron victimas de la piel dañada por las balas, también el doctor quitó sus pantalones ya que tenía una bala incrustada en su muslo derecho, no se explicaba como podía caminar.

        Lindo cuerpo – dijo Thomas sonriendo.
        Cállate – lo miró enojado Jhonny.
        Tranquilo niño bonito – se burló – ¿Me vas a decir que es mentira?

Guardó silencio apretando sus labios y volvió a mirar a Phoenix que estaba siendo sedada para comenzar la extracción de las doce balas. No demostraba miedo a lo que sentía ni veía, pero si dolor.

Del brazo de Frederick permanecía la psicóloga Blair temiendo a lo que pudiera pasar, aún sabía que le quedaban por ver muchas cosas en lo que respecta a ASO y sobre todo a Krauss; Albert estaba junto a esos dos mientras que Smirnov y Lewis estaban cerca del doctor por si algo comenzaba a complicarse…

Para mala suerte la anestesia no hizo mucho efecto en la chica, así que el dolor sería más notable. El doctor comenzó y los gritos se hicieron presente por parte de Phoenix cuando el bisturí fue presionado con delicadeza sobre el muslo derecho de ella. Con pinzas sacaron la primera bala que estaba adentrada casi en la mitad del músculo, luego con grueso hilo coció la herida y la desinfectó.

Así fue exactamente con las siguientes once balas, pero se vio más complicado el hombre en la zona del hombro izquierdo en donde tres balas impactaron casi en la misma zona. Las venas de Krauss perturbaban a todos mientras ella reprimía su doloroso grito, parecía como si fueran a explotar; tan sólo podía aguantarse y apretar una almohada que le facilitaron. Tras casi una hora y media, el doctor acabó la labor y dejaron descansar a la chica que casi se desmaya por toda la sangre que perdió en el doloroso acto.

Los agentes prepararon las armas y los vehículos porque pronto se largarían de allí para volver a Rusia en un avión privado que vendría por ellos. El doctor no guardó su curiosidad y le preguntó a Lewis sobre qué pasaba con la chica, por alguna razón estaba tan herida y por otra muy extraña razón aún seguía viva.

Thomas no quiso dar explicaciones y tampoco le dio una idea clara sobre lo que le había ocurrido, solo le pagó una gran cantidad de dinero y agradeció su atención. El doctor se mostró calmado y se mantuvo al margen no preguntando más.

Cuando ya se hacía media noche, todo estaba listo pero Krauss aún no despertaba de su extraña siesta entonces Samantha entró nuevamente en ese cuarto y con cuidado intentó despertarla, Phoenix no quería levantarse y la mujer insistió en que debían irse. Thomas escuchó como discutían ambas y entró para ver si podía ayudar en algo, logrando así que la chica cediera luego de largo rato.

Partieron entonces a una zona franca en ambas camionetas, un terreno baldío y vacío estaba resaltando por un avión ruso e imponente que los llevaría de vuelta a ASO, embarcaron los vehículos y emprendieron vuelo en unos minutos.

Los agentes durmieron un poco, el vuelo no duraría más de una hora, descansaron lo que pudieron y prestaron atención a las órdenes que Klabin Bosch les daba. El hombre presente era uno de los superiores de ASO, una de las tantas ases bajo la manga que Xavier tenía. Y quería asegurarse que Krauss venía de vuelta en buenas manos, Bosch sabía más que nadie toda la historia de la chica y más aún el enrollo que tenía junto a Smirnov. Klabin era como su hermano mayor, a quien tanto detestaba.

        Cuando llegues a San Petesburgo tendrás malas noticias – dijo tan serio y malo como solía ser.
        ¿Por qué? – lo miró Jhonny.
        Hay alguien esperándote allá y al parecer no venía con buenas noticias…
        ¿Le pasó algo a Helen? – se extrañó y Phoenix lo miró con ira desde la distancia.
        No tiene que ver con ella – rió Klabin – Espera que lleguemos y verás.

Frunció el seño y no entendió nada de lo que quiso decir aquel sujeto, luego miró a Krauss y notó su disgusto cuando nombró a su esposa. No sabía que pensar.

Llegaron a tierras rusas y abandonaron el avión con cuidado y rapidez, Xavier citó a los agentes a su oficina, Jhonny, Frederick, Albert y Samantha entraron primero, donde Xavier pidió bitácora de todo lo que vieron e hicieron, cómo encontraron a la chica, la situación en que se vio desenvuelta la mini-batalla, todo.

Luego entraron Lewis y Krauss en donde recibieron una gran llamada de atención, Xavier los regañó como a niños pequeños. Ninguno quiso guardar silencio y cada vez la conversación se iba poniendo caliente.

        ¡No quiero que vuelvan a irse solos otra vez!
        Sé cuidarme sola – gritó Krauss.
        ¿Por eso casi mueres? – frunció el seño el viejo – ¿Cuándo vas a entender que siempre necesitarás apoyo? ¡Casi no puedes contar la historia dos veces Phoenix!
        Por eso yo la acompañé… – la defendió el inglés.
        ¡Tú te fuiste sin permiso! No me vengas a decir que fuiste a defenderla Lewis, porque ambos sabemos que eso no es cierto – volvió a gritar Xavier – Tendré que castigarlos a ambos, no me gusta que corran peligro, mucho menos mis mejores armas. Tienen que entender que son buenos, pero no invencibles…

Thomas estaba tranquilo porque sabía que un regaño como este le llegaría, pero Krauss estaba indignada porque nunca le habían llamado la atención de esta manera… ella siempre hacía un trabajo perfecto. Apretaba sus labios con fuerza mientras fruncía el seño mirando a Xavier, el anciano no quería escuchar sus explicaciones, solo agradecía el que estuviera viva. Nada más le importaba.

Luego de aquello, hizo entrar a Klabin para pedirle informe de todo y entregarle nuevas órdenes que debía llevar a cabo si o si, ya que el jefe estaba enojado y disgustado con todo lo que estaba sucediendo.

        ¿Trajiste a James?
        Si señor, esta esperando la orden para venir… ya he informado a Jhonny de la presencia de alguien que quiere charlar con él – sonrió Klabin.
        Me parece bien, necesito mantener a Smirnov alejado de Krauss por un buen tiempo… al menos hasta que las cosas se calmen. No sé lo que pasó entre ellos, pero gracias a eso y a la actitud de la chica casi la perdemos frente a Alice – se tocó el mentón preocupado.
        ¿Fue Alice…? – se asombró Klabin.
        Sí… no podemos dejar que Phoenix se acerque nuevamente a esa mujer o se va todo a la mierda ¿entiendes? Necesitamos tranquilizar a la chica y que deje de actuar tan precipitadamente.
        Haré lo mejor que pueda señor – asintió.
        Más te vale, no quiero que comiences a actuar extraño tú también – frunció el seño.

Klabin asintió una vez más y se retiró, cuando salió de la oficina vio como Lewis charlaba con la pelirroja en un tono de preocupación, mientras que a lo lejos Jhonny miraba a la chica con los ojos encogidos esperando para acercarse. Klabin sonrió.

Krauss estaba dispuesta a irse, Jhonny y Samantha la siguieron desde cerca. Se encontraron a las afueras del edificio de ASO y comenzaron a discutir. Phoenix seguían enfadada con el rubio mientras que él insistía que había una conversación pendiente para darle explicaciones que ella no quería escuchar. Samantha intentaba calmar a ambos pero era imposible, ellos estaban solo para escucharse el uno al otro.

Cuando todo parecía que iba a acabar peor, una voz trajo silencio entre los dos gritones. Un hombre alto, con buen cuerpo, de un cabello tan rubio como el de Jhonny y los mismos azules y profundos ojos, alzó la voz para saludar a ambos con una sonrisa cálida, pero que obviamente ocultaba otras intenciones. El traje que traía puesto lo hacía lucir aún más formal de lo que en verdad era.

El silencio que guardó Jhonny no era bueno, frunció el seño de inmediato y Phoenix no demostraba nada en su rostro, siquiera asombro, solo aprovechó aquella interrupción y salió de allí. Samantha quedó mirando al sujeto con la boca abierta como si fuera el hombre más maravilloso que hubiera conocido, luego se percató de la ida de la pelirroja y salió tras ella. Dejando así a ambos hombres solos mirándose entre sí.

Smirnov apretaba sus labios reteniendo las palabras que en ese momento quería gritarle, sus ojos se enfocaban abruptamente en la cara de aquel sujeto que había aparecido de la nada y que por el pasado que había tras ellos… solo podía odiarlo y detestar su presencia en este momento.

        ¿Qué haces aquí? – dijo casi gruñendo Jhonny.
        Pero que manera de recibirme hermanito… – sonrió el sujeto – ¿No vas a darme un abrazo?
        ¡Dime que haces aquí! – gritó enojado.
        Tranquilízate – su sonrisa no desaparecía – Hace mucho tiempo que no te veía, vine a hacerte una visita caritativa… Tu esposa es un amor ¿sabías? Ya puso un cuarto a mi disposición – rió.

Los hermanos Smirnov volvían a encontrarse tras mucho tiempo distantes, Jhonny lo odiaba porque básicamente James era un canalla que siempre se quería salir con la suya. Estuvo mucho tiempo involucrado en ASO, pero también estuvo encargándose de arruinarle la vida a su hermano menor, haciéndolo caer en estafas, trampas y varios problemitas… además de siempre querer tener el control sobre Jhonny.

No podía creer que lo tenía al frente luego de su larga desaparición y que más encima ya había conocido a Helen y que ésta le propuso quedarse en su casa, estaba desconcertado en lo absoluto. Así que prefirió seguir su camino a pie y dejar a James solo, caminó a casa con la cabeza hirviendo para luego discutir con su esposa sobre cómo pudo haber admitido a ese hombre en casa. Helen no conocía su pasado.

Eran las dos de la madrugada, James llegaba como si fuera su propia casa y se durmió en donde su cuñada le había indicado, Jhonny no toleraba aquello y no podía comenzar a discutir de la manera en que lo hace frente a su esposa. Se fue de allí al bar que frecuentaba con la pelirroja, fue atendido por aquel mesero que se interesó en la chica y que no había vuelto a ver desde entonces…

Por otro lado, en el departamento de Krauss, Samantha insistía en preguntar quién era el sujeto que había aparecido antes de que se marcharan, Phoenix no quería decirle nada porque en verdad a ella no le incumbía y Samantha no era quién para exigirle saberlo.

        Es un agente retirado – respondió para que se callara.
        ¿Cuál es su nombre? – sonreía Blair.
        James.
        ¿Por qué Jhonny lo miraba de esa manera? – encogió sus ojos.
        Son hermanos.
        ¿De verdad? – se asombró.
        Ya cállate y vete a dormir – Phoenix se enfadó.

Samantha se resignó y decidió obedecer, quedó con la idea de que tal vez volvería a verlo al día siguiente y así podría preguntar todas las cosas que ella quisiera. Se durmieron ambas, Samantha en el sofá porque Phoenix no quería compartir su cama con ella, seguía sintiendo que la psicóloga solo estaba estorbando allí.

Jhonny bebía y bebía en aquel bar mientras que por casualidad ingresó en el mismo Thomas, lo miró desde la puerta y éste sonrió, se acercó para sentarse en su mesa y pidió un whiskey. Ambos se miraron con rencor y comenzaron a charlar sobre lo que había pasado con una tensión extraña en cada palabra que salía de sus bocas.

        Quiero que te alejes de Phoenix – susurró Jhonny.
        ¿Por qué? – sonrió Thomas.
        Sólo hazlo.
        No lo haré, ella no quiere trabajar contigo… por eso está conmigo ¿te molesta?
        Claro que sí – frunció el seño – Sé que tus intenciones con ella no son buenas.
        ¿Acaso las tuyas lo son?
        Yo no quiero matarla…
        ¿Y quién te dijo que yo quería matarla? – rió con ganas – Se nota que ves muchas películas Smirnov.
        Entonces ¿qué pretendes estando con ella?
        Digamos… que nos estamos conociendo – sonrió irónico.
        Que ni se te ocurra involucrarte con ella Lewis…
        ¿O qué?

Jhonny apretó su vaso con fuerza y estaba dispuesto a lanzárselo en la cabeza al inglés, mientras que Lewis solo intentaba sacarle información a través de comentarios certeros.

Las miradas de ambos involucraban verdaderos sentimientos de recelo, odio y tal vez más allá de la envidia; Krauss había provocado en ambos una sensación extraña que los cautivaba hacía ella y que ahora estaba causando líos que no se sabe si acabarían una vez más en tragedia, como lo habían vivido a las afueras de St. John.