lunes, 8 de octubre de 2012

Capitulo 12


 NO MÁS

Los gritos abundaban en aquella habitación cuando el reloj marcaba las nueve de la mañana en punto, la puerta permanecía cerrada con seguro para que nadie los interrumpiera mientras que a las afueras de aquel cuarto permanecía Helen preocupada con todo lo que escuchaba. Nunca se imaginó la mala relación que existía entre los rubios hermanos Smirnov y que mucho menos, por su culpa estarían discutiendo.

James solía ser calmado ante estas reacciones de su hermano menor, parecía incluso como si poco le importara lo que le dijera (aunque de cierto modo era así), pero también elevaba el tono de su voz para no sentirse rebajado aunque no fuese necesario. Jhonny estaba completamente alterado frente a la extraña aparición que tenía este sujeto, y al pedir explicaciones al respecto James solo giraba en cosas sin sentido, claramente había algo extraño detrás de todo esto.

Ellos eran tan iguales pero al mismo tiempo tan diferentes, era raro poder decir que eran hermanos y que más encima se llevaran tan mal. El momento se volvía cada vez más tenso, Jhonny estaba perdiendo los estribos y peleaba con su propia conciencia para no comenzar a lanzarle cosas a la cabeza a James, o pero aún… comenzar a golpearlo. De todos modos esa discusión no acabaría bien, sea como sea alguien debía intervenir antes de que las cosas pasaran al siguiente nivel.

        Ya te dije que debes relajarte – James sonreía al ver a Jhonny como un toro rabioso.
        ¡Quiero que te vayas de mi casa! ¡AHORA!
        No puedo hacerlo hermanito, tu querida esposa propuso que me quedara y no voy a negarme a eso…
        Dime lo que quieres, no creo que hayas querido venir solo para verme – encogió sus ojos, enfadado – Sé que tienes otras intenciones… y prefiero que me las digas antes de que acabe contigo.

James sonrió una vez más y rápidamente dejó sin movimiento a su hermano con una especie de llave de las tantas artes marciales que él sabía, dobló su brazo hacía su espalda y puso su ante brazo en su cuello, podía hablarle claramente al oído sin necesitar más fuerza que no fuera la justa para mantenerlo en esa posición.

Le pidió que se calmara, exigió tranquilidad mientras él permanecía en su casa porque no quería más líos en su desastrosa vida. Había tenido ya suficientes problemas como para que se sumara uno más, no le especificó bien a lo que había venido a San Petesburgo pero no quería que siguiera preguntando al respecto, además de que quería llevar un tiempo con nuevos aires. Estaba usando un tono amenazador y realmente convincente como para que Jhonny no se negara a ninguna de sus peticiones.

Quedó claro, lo soltó luego para mirarlo a los ojos de la misma manera en que él lo miraba, directo a sus azules ojos intentando persuadirlo con vista amenazadora, pero no se podía… ambos tenían los mismo ojos asesinos y calculadores que el efecto no resultaba como en otras personas. Par de idiotas rudos.

Salieron entonces para almorzar luego de las casi cuatro horas en que habían permanecido discutiendo encerrados en aquel cuarto, tranquilizaron a Helen y le dieron una excusa estúpida de que eran problemas de cuando eran jóvenes… cosas que ni siquiera ellos mismos pudieron explicar claramente. La mujer al menos quedó más calmada aunque seguía un poco asustada al respecto, ella jamás había escuchado tan alterado a su marido, aunque bueno… éste siquiera pasaba tanto tiempo en casa.

Klabin mientras tanto permanecía en ASO revisando la documentación de otros tantos agentes que volvían de sus encargos exclusivos de espionaje, ya que para los asesinatos estaban solo un grupo privilegiado. A eso de las cinco con treinta y dos, Jhonny apareció por las oficinas preguntando por Phoenix a lo que Klabin prefirió guardar silencio y no darle aquella información, más que mal a él no le incumbía.

El sujeto insistía, pero su superior no pretendía decirle nada al respecto y solo para colmar la paciencia de Smirnov le preguntó como iban las cosas con su hermano. Jhonny se dio cuenta entonces de que James estaba aquí porque alguien lo había llamado con otras intenciones, y que por supuesto había sido Klabin.

        ¿Para que lo trajiste? – frunció el seño – ¿Cuál es el propósito?
        Siempre hay que mantener buenas relaciones con la familia, ¿no lo crees? – rió.

Jhonny ya entendía quien había traído a su hermano desde el misterio, solo le faltaba averiguar el porqué. Lo cuál no sería fácil ya que nadie le explicaría al respecto… algo tramaban contra él y no creo que alguien sea tan estúpido para decirle.

Salió entonces hasta el cubículo que usaba Phoenix e intentó examinar solo con la mirada algún tipo de información que le pudiera decir dónde estaba, pero nada. Partió hasta recepción y usó su autoridad para que la mujer le dijera cuál había sido la misión encomendada para la chica, incluso le dieron los datos que Jhonny no había pedido. Ya sabía donde encontrarla.

A esa misma hora, en el gran recinto de la “competencia” las modelos se presentaban como unas completas señoritas luciendo trajes de gala, caminando como unas divas por una alfombra que se utilizaba para resaltar el camino indicado. Krauss se sentía más vigilada que de costumbre, unos fotógrafos la capturaban e intentaban inmortalizar su esbelta figura… ella llamaba la atención lo quisiera o no. Paso tras paso provocaba una sensación extraña en el lugar, los ojos de las cuatro personas que servían como jurado la apuntaban tal vez con más requerimiento y exigencia que a las otras concursantes ¿por qué? Aún no lograba comprenderlo, pero por su forma de ser acabaría averiguándolo pronto.

Cerca de las ocho de la noche la sesión acabó, Lewis y la pelirroja decidieron volver a sus respectivas moradas sin hablar mucho, aún había un poco de tensión entre ellos por culpa de la osada acción de Thomas hacía Phoenix la noche anterior, pero eso no podía detenerlos frente a la misión que se les había encomendado.

Krauss entró en su departamento y una voz la hizo detenerse frente a la mesa de la pequeña cocina, a sus espaldas apareció Jhonny altamente indiferente frente a sus ojos extrañados, se acercó a ella con las manos en los bolsillos de su pantalón, Phoenix se giró para mirarlo de frente y no comprender qué era lo que hacía allí. El hombre se acercó a ella lo más que pudo hasta rozar sus narices con suavidad y misterio, ese que tanto le gustaba a ambos cuando estaban solos…

        ¿Qué haces aquí…?
        Vine por ti – dijo él con una voz ronca y profunda.
        No te necesito… No insistas en algo que no volverá a ser igual.

Los profundos ojos de la chica atravesaron los azules de Jhonny, quien no lo pensó dos veces y tomó el rostro de Phoenix con fuerza e impactó sus labios con brutalidad y pasión para hacerle recordar los buenos momentos que solían pasar juntos antes de que todo cambiara. Pero aunque las cosas tal vez podrían seguir a partir de aquel paso, Phoenix se retuvo y con sus manos alejó a Jhonny, el cuál la miró extrañado y con el seño fruncido… No se esperaba ese tipo de reacción por su parte.

A partir de entonces, los gritos abordaron el departamento. Jhonny estaba accesible a la explosión del caos, estaba alterado desde hace rato con todo lo que le estaba pasando y esta no fue más que una acción que rebalsó su vaso de paciencia.

        ¿Pero qué te pasa? – gritó.
        Eres un idiota que no logra comprender que ya no quiero nada – negó con su cabeza – Esto ya no puede seguir Jhonny, tú arruinaste todo…
        ¿Yo? – rió con ganas – ¡Tú estás arruinando todo! Apuesto que es por Lewis que estás así.
        ¿Por qué metes a Lewis en esto? – rió irónica y calmada Phoenix.
        Ese sujeto nunca te dará todo lo que yo te di – le dijo en tono de humillación – Sin mí tú no eres nada Phoenix, nunca nadie te hará feliz como lo hice yo y si sigues así te quedarás tan sola como antes de que te recogiera de la puta calle – bufaba como un animal rabioso, utilizando un tono hiriente.

La chica guardó silencio de un momento a otro cuando Jhonny comenzó a sacarle en cara todo el sufrimiento y la soledad que tuvo que enfrentar antes de conocerlo, vagando por las calles… matando para sobrevivir en las viejas calles de Alemania…

        Acabarás hundiéndote otra vez, perdiendo el puto control y volviéndote loca ¿eso es lo que quieres? – rió – Pues hazlo, yo estaré en primera fila aplaudiendo tu autodestrucción… porque no sabes hacer otra cosa – la repudió.
        Vete… y no vuelvas nunca más…
        Bien – gritó – Porque no quiero ver tu cara otra vez.

La puerta se abrió sola, tal vez los entes que perseguían constantemente a la pelirroja una vez más aparecían para ayudarle de cierto modo. Jhonny miró los ojos de Phoenix por una “última” vez, la mirada perdida y perturbadora lo atacó por unos segundos y algo lo obligó a irse, a su espalda se cerró la puerta de golpe.

Pasado aquello Phoenix se sentó junto al refrigerador con sus piernas flectadas. En la ventana grande que había cerca de ella una sombra tenebrosa apareció y se mantuvo varada allí largo rato sin moverse, observándola mientras sus demonios peleaban en su mente retorcida cuestionando cada acción que había cometido.

Con un dolor que por primera vez le llegaba con fuerza derramó lágrimas pequeñas, saladas y frágiles que corrieron desde sus oscuros ojos hasta el suelo, un arrebato enorme de destrucción apareció en su interior pero no se dejó masacrar por aquello… sabía que las palabras podían dañarla más que cualquier otra cosa. Levantó la mirada hasta aquella oscura cosa que la vigilaba, se lamentó en silencio y perdió vitalidad, sus parpados pedían desesperadamente cerrarse pero no lograba comprender porqué, algo en su pecho se estaba apagando y una sensación de vacío la hizo sentir presa del miedo, de la soledad… del cariño carente.

        No puedes abandonar ahora, estás dentro del juego…
        Estoy harta.
        Si quieres perder debes terminar, no seas cobarde… sabes que es una mala decisión…
        Ya no sé lo que es malo – rió con dolor.
        Si lo sabes, sólo no quieres darte cuenta de ello. No te rindas. Demuéstrales quien eres y porque deben temerte…
        Ya es tarde para eso.
        Para alguien cómo tú nunca es tarde. Puedes hacerlo…

Se levantó como un alma en pena, respiró profundo y levantó la mirada hacía el lugar en donde se encontraba aquella misteriosa sombra, desapareció y caminó hasta la puerta, se detuvo por su abrigo y partió hasta el lugar en donde se estaba realizando el supuesto casting de modelaje.

Cómo buena espía, entró sin problemas, se preocupó de cada detalle de una manera improvisada y precisa, esquivó las cámaras de seguridad, evadió toda posición de los guardias. Sus pasos sigilosos la llevaron hasta la oficina central de la cuál aún provenían ruidos de conversaciones y la luz podía escaparse por debajo de la puerta.

Mantuvo la calma, cerró los ojos para adentrarse en aquella oficina de una manera bien preparada, agudizó sus sentidos en absoluta magnitud para escuchar y sentir cada movimiento que provenía desde adentro. Dos personas en su interior, una mujer, un hombre y tal vez estaban bebiendo champaña cara en copas de cristal, él estaba fumando un cigarrillo caro y ella reía porque él la admiraba por su sensualidad.

Perfecto. Y sin cubrir su rostro giró la perilla de la puerta para entrar como si nada estuviese ocurriendo, el hombre se puso de pie asombrado de verla allí a esas horas, Samantha era la mujer presente y se mostró asombrada también pero no tanto como Charles. Krauss caminó hasta él, lo miró de frente sin temer a nada de lo que pudiera pasar y con una agilidad tremenda saltó el escritorio para inmovilizarlo, sosteniendo su cuello con fuerza y una de sus manos atrapaba uno de sus brazos.

        Esto es para que entiendas que no siempre lograrás todo lo que quieras en la vida. Como te lo da, también te lo quita… puto bastardo – susurró con ira en su oído.

Y antes de que el sujeto pudiera decir o hacer alguna cosa, la pelirroja quebró su cuello con una habilidad tremenda, tomó la cabeza del hombre y la azotó contra el ventanal para quebrarlo, luego dejó el cuerpo donde mismo y se dignó a marcharse.

        ¡Espera! ¿Qué hago ahora? – le dijo Samantha desesperada.
        Saldré por atrás, comienza a gritar y diles que el asesino se escapó por la ventana… toca la perilla de la puerta cuando salga y así tus huellas estarán allí… no respondas calmada o sospecharan – contestó Phoenix entrecerrando sus ojos.
        Está… bien – asintió.

La pelirroja salió de allí y Samantha comenzó a chillar como una loca, atrayendo así la atención de los guardias que cumplían una labor estúpida y mal realizada. Krauss caminó tranquila hasta su departamento mientras desataba su dolor entre sollozos que lograban marcharse con la brisa que había aquella noche, sentía un peso menos de cierto modo, pero aún mantenía esa amargura dentro de su garganta.

Cerró la puerta con fuerza y se fue a la cama para acabar con el calvario del día, lamentarse entre sueños no era lo de ella… simplemente sería la última noche en aquel maldito departamento y volvería a su vida “normal” dentro de unas pocas horas, alejando el mal momento vivido recientemente. Sin embargo el sueño no pudo abordarla, sentía que había algo le faltaba hacer como para sentirse completa de cierto modo y así taparle la boca al idiota que la había insultado directamente.

Se puso de pie y golpeó la puerta que unía su departamento con el de Lewis, tardó varios minutos para que éste le abriera y recibiera uno de los besos salvajes de la mujer. Él no se negó, muy por el contrario… apoyó aquella batalla de carnosidades como si estuviera esperando aquel momento, Krauss lo empujó contra la pared, lo acorraló tal como un pervertido a una colegiala. Lewis no entendía bien la situación pero tampoco se detuvo a preguntar que pasaba, simplemente se dejó llevar por el momento y disfrutar de la que tal vez sería una noche alborotada y sin duda… le sería inolvidable.