sábado, 23 de febrero de 2013

Capitulo 13



ECLIPSE

Un mar de inseguridades con justa razón aparecía rápidamente dentro de la cabeza de Thomas quien no lograba comprender aquella osada reacción de su compañera. Aunque le parecía extraño no se detuvo, le gustaba mucho el hecho de que la chica a la cuál estaba persiguiendo desde que la conocía le arrebatara las ganas de una vez.

Sus cuerpos comenzaban a sentirse extasiados mientras el momento avanzaba como una mala película, lentamente y tal vez los detalles eran un poco bizarros. Phoenix se detuvo un momento para mirar a los ojos a Lewis quien aún asombrado ya estaba más emocionado y esperando a que todo siguiera el rumbo correspondiente que lo llevaría a tener la gloria ansiada. Entonces mientras esa pausa se hizo presente Lewis tuvo el valor de preguntarle porque estaba haciendo aquello… a lo que ella no tuvo el coraje de responder.

  • No quiero que esto sea un impulso innecesario – dijo con agallas.
  • Tal vez será lo mejor para ambos y así darnos cuenta de lo que realmente vale la pena – dijo ella con una mirada perdida quien sabe en donde.
  • ¿De qué hablas…? – rió Thomas un poco nervioso.

Y fue allí cuando Phoenix pareció volver en sí y mirarlo como lo hacía siempre, con una sonrisita bien disimulada y unos ojos encogidos como descifrando sus pensamientos. Se acercó lentamente a su boca y lamió sus labios con una timidez poco común en ella, lo que claramente alborotó las hormonas de Lewis y le hizo volver a la acción que se estaba llevando a cabo.

La tomó entre sus brazos, Krauss rodeó con sus piernas el torso del hombre tal como un koala a un árbol, Lewis la llevó con cuidado a su cuarto mientras se besaban con una pasión asombrosa… la que podría encender fuego hasta en el lugar más frío. Se sentó en el borde de la cama y comenzaron a desnudarse poco a poco a medida que la situación lo ameritaba, mientras que su confianza lograba tener sentido y más que nada sentirse cómodos junto al otro. Parecía que ambos habían esperado mucho para que pasara algo como esto pero nunca ninguno tuvo el valor de hacerlo, sin embargo solo Thomas había esperado por esto, ya que la pelirroja solo hacía esto por despecho y muy en el fondo de su subconsciente era para probarse así misma que podía lograr taparle la boca al idiota que pensó una vez… que amó.

Dieron comienzo al maravilloso acto sexual luego de mucho tiempo en el que se dedicaron a tocarse y acariciarse el uno al otro como si su cuerpo fuera algo nuevo para ellos, explorando tal vez el nuevo territorio que lograrían adaptar a su mundo. Ambos desnudos en la inmensa cama se movían al compás de los placenteros gemidos emitidos mientras se entregaban plenamente el uno al otro, callando su deseo entre besos, entre lamidas… entre caricias que podían calmar a la fiera más ruidosa. Un espectáculo digno de dioses, siendo maravillados solamente por aquellos dos, compartiendo una intimidad que parecía ser un misterio poco cercano a descubrir.

El sudor se hizo presente a medida que ambos cuerpos se relajaban entre dulces tactos, haciendo parecer frágil a la chica más peligrosa que el mismo hombre había conocido… ¿Es que acaso todo esto estaba pasando en realidad? Thomas no podía dejar de pensar eso una y otra vez, se cuestionaba en un momento en que solo debía disfrutar de la gloria aclamada, parecía un poco infantil de su parte pensar que en verdad estaba teniendo sexo con la que alguna vez había sido su peor enemiga solamente por apariencia.

Se entregaron el uno al otro lo que durara el momento, desatando internamente un duelo fatal de sensaciones encontradas, apagando demonios que solo lograba confundirlos para su mal… atacándolos incluso en un momento cómo este.

Acabaron agotados, reposando en los aposentos de aquel departamento que había sido abatido por los placenteros sonidos emitidos por aquel par de agentes. Phoenix parecía una frágil chica junto a Thomas que jugaba al papel del macho realmente varonil que podía protegerla de cualquier mal, siendo ella más arriesgada que él. Había un ambiente de calma luego de que el silencio se hiciera presente, ambos estaban agotados porque habían dado su mejor desempeño en el cuadrilátero de perillas, no se dijeron nada más luego de eso. Krauss se durmió dándole la espalda a Lewis quien aún no entendía del todo como acabaron desnudos en su cama.

Por otro lado, los guardias en aquella casa buscaban como idiotas al supuesto asesino de Charles Smith, quien por obvia razón jamás sería hallado. Samantha permanecía nerviosa porque en realidad no tenía ni idea de lo que debía hacer, y mentir no era precisamente su fuerte, sólo le quedaba hacer una cosa: actuar como una loca.

Debía despistar a aquellos hombres que por muy tontos que parecieran lograban sospechar de aquella simple mujer que sólo estaba en el lugar equivocado... en el momento equivocado. Las miradas hacía Samantha provocaban que ella comenzara a cuestionar su estancia en aquel lugar, dejando para su mente un colapso poco recurrente para una profesional de la mente como lo había demostrado en su larga trayectoria de Psicóloga.

  • ¿Entonces...? – preguntó Samantha un poco desorbitada.
  • Usted no puede moverse de aquí ya que fue testigo clave – dijo un policía que había llegado hace unos pocos minutos.
  • No puedo quedarme aquí por mucho, tengo trabajo que hacer – dijo testaruda.
  • ¿De verás? – el policía entrecerró sus ojos – La veo bastante despreocupada ante la muerte de su jefe, señorita...
  • Sólo comencé hace unos pocos días, siquiera estaba interesada en formar lazos afectivo con un tipo cómo él – miró el cadáver que yacía hacía un lado.

El policía la miró extrañado, preguntándose la razón para que la bella mujer hablara de aquella forma sobre su jefe recién fallecido. Samantha debió explicar bien lo que había sucedido, todo lo que respectaba al comportamiento de Charles hacía ella, hacía el resto de mujeres. En verdad de cierto modo agradecía que un tipo tan despreciable acabase así, aunque obviamente a los detectives seguía inquietándoles la forma de actuar de la asesora.

Decidieron entonces, llevarla a la estación de policía en donde se desarrollaría la investigación correspondiente al caso de la muerte de Charles Smith. Claramente esto alteraba todos los nervios de la mujer en cuestión, comenzaba a sentirse acabada y desprotegida ¿Cómo ASO lograría sacarla de algo cómo esto? Necesitaba entrar en contacto con ellos lo antes posible para evitar todo tipo de retrasos, de hecho ella jamás imaginó que acabaría siendo sospechosa del caso... Phoenix había cometido un error, tal vez.

La noche aterraba a las almas en pena, el viento corría a través de todo espacio disponible por el que pudiera escurrirse, el desafío de la oscura inmensidad era demostrar que algo raro estaba pasando y que nadie se estaba percatando de ello. Unos silenciosos pasos podían escucharse por las calles. Un rumbo sin estipular, no estaba claro a donde se dirigía, ni siquiera sabía si podría lograr su cometido. Patrick hacía guardia fuera de la estación de policía al enterarse de la reciente aprensión a la compañera de la pelirroja, él sabía que tarde o temprano la chica aparecería y podría arribarse a ella una vez más para convencerla.

Pero la noche pasó, Samantha debió permanecer en aquel calabozo tras todas las preguntas que se le hicieron para encontrar al verdadero responsable sobre el reciente asesinato, lo que mantenía nerviosa a la mujer ya que no sabía como afrontar este tipo de situaciones, más que mal ella sólo era una psicóloga no una agente preparada para esto.

En las oficinas de ASO, la incertidumbre se hacía presente por parte de Albert y Frederick al ver actuar de una manera bastante inusual al rubio Jhonny. Se mantenía sentado frente a su escritorio sin mover absolutamente ningún musculo, como si apenas respirara... era un poco obvio que algo le pasaba y su amigos se preocuparon, hicieron notar su extrañeza al respecto, pero parecía que Smirnov no los escuchaba. Mantenía apretada su mandíbula, estaba molesto y eso podía notarse...

  • ¿Qué sucede Jhonny? - dijo finalmente Albert.
  • ¿Te comieron la lengua? - rió Frederick tras el silencio sepulcral del rubio.

Ambos se miraron en un silencio incómodo, parecía que la cosa era seria pero no podían ayudarle en nada ya que él no colaboraba. Volvieron entonces a sus tareas respectivas con calma, hasta que a eso de las diez en punto de la mañana ingresaron por la puerta principal del piso Krauss y Lewis muy complices, provocando en sí una rareza en el ambiente. Thomas caminaba tras ella tan guardian cómo alguna vez lo hizo Jhonny, entones al momento en que el ruso los vió, supo lo que pasaba... y su ira aumentó notablemente, incluso parecía que ocurriría lo peor.

  • Krauss, Lewis... a mi oficina. – recriminó Klabin cuando los vio entrar.

Los agentes asintieron sin más y se dirigieron a dicho lugar, cerrando la puerta a sus espaldas y tomando asiento frente al sustituto del viejo Xavier. El sujeto revisó las carpetas que tenía sobre el mueble y felicitó a los agentes por esplendido trabajo, aunque bastante sorprendido en la velocidad en que se llevó a cabo, aunque también por el inconveniente de Samantha que permanecía bajo arresto en la estación de policía; fue lo único que tenían en su contra y más Phoenix que el mismo Thomas.

Dicho aquello se dio por concluída la misión y Klabin mandó a un par de representantes para traer de vuelta a la prisionera psicóloga, ella no tenía porqué pagar aquella condena, a cambio llevarían a otro hombre que harían pasar por culpable y que claro... no tenía nada que ver.

El ambiente ya parecía extraño y pidió que Phoenix se quedara un momento más en la oficina haciendo así salir a Thomas. Krauss lo miró sin más y esperó a que preguntara lo que quería saber, sabía a la perfección que tenía que ver con Jhonny y ella prefirió no referirse al tema.

  • Si quieres saber lo que sucede pues que él te lo diga. No me gustan los chismes y no voy a ponerme a charlar sobre mi vida con un inepto cómo tú – pestañeó lentamente.
  • Está bien – dijo doblegando su brazo luego de insistir – Puedes irte...

Sonrió ella de una manera extraña y se marchó, caminó hasta su cubículo y se sentó frente a la carpeta que merecía su atención; un extraño mensaje en latín estaba entre los documentos y una rara sensación de curiosidad la llevó a ponerse de pie y dirigirse rápidamente hacía el ventanal de la zona norte, miró hasta el café que hacía esquina justo al frente y una cabellera rubia la observaba.
“ Sé que tienes dudas... yo puedo ayudarte.
A.”

Alice estaba allí, ¿Por qué? ¿Qué quería? Phoenix no quería sentirse abatida, pero era inevitable... incluso parecía que en verdad la rubia podía ayudarla, aún no entendía cómo pero sabía que ella podría hacerlo. Se mantuvo observando a la chica desde las alturas sin algún tipo de emoción en su rostro, aunque la intriga la carcomía por dentro se mantenía serena... hasta que Alice desapareció entre la multitud que a esa hora transitaba.

Mientras que eso ocurría, en la estación de policía Albert y Willie hablaban con los policías sobre el supuesto asesinato de la noche anterior, mostrando pruebas de que la mujer no tenía nada que ver, incluso atrayendo hasta ellos a ese hombre inocente y libre de culpa que de ahora en adelante no sería más que un bándalo con mala suerte. Los oficiales no querían entender, hasta que el convencimiento que los agentes tenían los hizo sucumbir, pudiendo así llevarse a Samantha de vuelta con ellos hasta las oficinas de ASO. A las afueras permanecía Patrick doblegando su brazo al darse cuenta de que Phoenix jamás vendría y tendría que perseguirla en otra ocasión.

En el transcurso de regreso a la empresa Samantha le relató todo a sus nuevos compañeros pidiendo explicaciones, a las que ellos simplemente parecieron no entender. Cuando arribaron Samantha enfurecida se dirigió a la pelirroja para recriminarle lo sucedido, a lo que ella prefirió guardar silencio y hacer oídos sordos antes los gritos sin sentido de la mujer que se suponía debía ayudarle.

  • No es mi culpa que no sepas hacer tu trabajo.
  • ¡Tú eres quién aún no está lista para trabajar con otros! - dijo con un tono de superioridad la psicóloga.
  • Por eso trabajo sola – bufó molesta con el seño fruncido.
  • Pero yo debo evitar eso... para eso estoy aquí – acotó alterada.
  • Déjame decirte... que tu trabajo para mi no es necesario – con eso acabó y se marchó.

Camino a la salida los oscuros ojos de Krauss se atravesaron con los de Jhonny quien la miró con un odio quevenía desde lo más profundo de sí. Lewis quiso perseguirla pero ella prefirió salir sola, tomando su abrigo y marchandose hacía el café de la esquina. En su lugar se quedó Smirnov golpeando el escritorio enfurecido por el acutar que estaba teniendo la chica para con él, Lewis por otro lado permanecía preocupado por su extraño comportamiento provocado de la nada.

Sin embargo al ingresar a dicho café Phoenix se encontró con James (hermano de Jhonny), quien al verla se puso de pie y la obligó a sentarse con él para beberse un café y comer panesillos para el frío. La ironía del hombre hacía ella era un poco sofocante, parecía obviamente que escondía otras intenciones, a las cuales ella se mantenía a la defensiva.

  • Pareciera que las cosas comenzarán a complicarse más con el tiempo...

Sonreía él mientras lanzaba una servilleta en llamas hacía la barra en donde servían el café. Los gritos no tardaron en aparecer, por alguna razón la puerta se había trabado dejando a todos encerrados en el lugar que comenzaba a sucumbir bajo el ardiente calor de las llamas que ya habían perdido el control. El piso parecía que se caía a un pozo sin fin llevandose con él a las mismas personas que aún permanecían allí, una oscura sombra abrazó a Phoenix y susurró en su oído que pronto sería revelada la verdad que cambiaría su vida. Logrando con eso que ella despertara de aquel extraño trance en el cuál se había sumergido de un momento a otro.

  • ¿Qué sucede? – reía James – Parece que hubieras visto a un fantasma.

Tan irónico y tan certero cómo siempre.

Una simple sonrisa por parte de la chica fue lo único que obtuvo, permaneciendo en silencio durante toda la estancia en aquella cafetería que le había hecho imaginar cosas surreales que cada vez parecían más terroríficas...